Vivir en una comunidad de vecinos y propietarios supone compartir espacios comunes, que, según el tipo de edificio, pueden englobar zonas de disfrute. ¿Cuáles son las zonas más demandadas y por qué? Nuestro compañeros de Yaencontre señalan que se debe tener en cuenta, además, que algunas de ellas se destinan a la época estival.
Arantxa Goenaga, abogada y socia del despacho Círculo Legal Barcelona, responde que aquellos lugares más requeridos en la comunidad de vecinos son las piscinas, la zona de jardines, las deportivas como las pistas de pádel, tenis, e incluso gimnasios. “Suelen ser espacios amplios que no se pueden tener, particularmente por el coste de mantenimiento que tienen. También suelen ser espacios comunes como trasteros o baños”.
Debemos tener en cuenta que los vecinos son propietarios de una parte alicuota de las zonas comunes y “eso se ve reflejado en el porcentaje que tienen dentro de la División Horizontal y pagan por ello un importe mensual”, según explica Montse Moreno, vicepresidenta de la Asociación Española de Personal Shoppers Inmobiliarios, AEPSI.
Normas en zonas comunes
Para el disfrute de estas áreas en los distintos edificios, es importante establecer unas normas, tal como especifica la abogada. Puesto que las comunidades de propietarios suelen establecer normas de régimen interior en las que se determinan los horarios, normas de utilización, la edad mínima que los menores deben tener para acudir solos, y “en general establecen cómo se deben utilizar para evitar los conflictos vecinales lo máximo posible”.
Desde la web de C&M Consulting, administradores de fincas en Murcia, especifican que todos los propietarios tienen la responsabilidad de mantener y conservar los elementos y zonas comunes de la comunidad. En el caso de que alguno de los propietarios quieran realizar alguna modificación en un elemento considerado como común pero que es de su uso, la Ley de Propiedad Horizontal establece precaución en las acciones desarrolladas. Y esto es porque dichas modificaciones no deberán afectar la seguridad arquitectónica del edificio, configuración o estado, además de que estas alteraciones no afecten a los derechos de otros propietarios.
Problemas que pueden surgir por tener estas áreas
Como en toda comunidad de vecinos, puede haber confrontaciones y, cuando se comparten áreas entre diversas personas, surgen problemas.
Así, desde Aepsi afirman que los problemas pueden relacionarse con el uso y disfrute de las mismas, “por lo que se recomienda que exista reglamento de uso con horarios, normas claras de uso y que se establezcan horarios, así como que se indique qué se puede hacer en las zonas comunes y qué no”. Pues se busca que puedan disfrutar de ellas personas que no sean propietarios, tanto posibles arrendatarios de los pisos como visitantes.
Desde C&M Consulting remiten a la figura del administrador de fincas de cada comunidad que es quien puede jugar un papel importante siendo el eje y mediador entre las partes en caso de conflicto de opiniones o intereses. Es la persona a la que se puede recurrir cuando tenemos algún tipo de problema o duda en el uso de estas zonas comunes del edificio donde vivimos.
Regulación y normativas en piscinas de una comunidad
En Vecindia dan a conocer que en España hay actualmente unas 600.000 viviendas con piscina, de las cuales un 10% aproximadamente son piscinas comunitarias de urbanizaciones. Pero, aunque los vecinos paguen su cuota y disfruten de ellas, en torno al 70% de las comunidades de propietarios desconocen la normativa sobre piscinas.
En este caso es la comunidad de propietarios la encargada de que las piscinas cuenten con todos los elementos necesarios para ser usados según las condiciones de higiene establecidas y así evitar riesgos.
Como muchas otras zonas comunes, las normas reguladoras en piscinas de las comunidades están enmarcadas dentro de la Ley de Propiedad Horizontal que puede ser diferente en cada comunidad autónoma. Algunas regiones deciden que la regulación de las piscinas comunitarias es de los propietarios, dentro del marco de la propiedad privada, pero en otras se consideran como piscinas públicas según el número de viviendas totales que hay en cada edificio. Incluso cada ayuntamiento tiene sus propias regulaciones para controlar este tema.
Ahora bien, sí deben cumplirse normas, como establecer sistemas de depurado del agua, limpieza por personal cualificado, “además de las de régimen interior que establecen los horarios, el uso de juguetes, la vestimenta, aforo y número de personas por vivienda, y en general cualquier criterio que los vecinos consideren conveniente regular para que haya una mejor convivencia”, según Arantxa Goenaga.
¿Cómo ha cambiado el uso de estas zonas con la Covid-19?
Como sabemos, hay zonas comunes que han estado cerradas al uso como lo han estado instalaciones deportivas, parques infantiles y gimnasios. “En cuanto a la situación actual, depende de cada comunidad autónoma: en general se han marcado aforos limitados y normas de uso que se tienen que respetar para evitar que sean foco de contacto del virus y variarán también de si son zonas sin ventilación o zonas al aire libre”, según Aepsi.
Desde Círculo Legal Barcelona remarcan que las piscinas se cerraron inicialmente, posteriormente se delimitó la zona en que las familias podían situarse y fundamentalmente limitando el aforo.
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