El parque de viviendas en España y, en concreto, en Cataluña, es uno de los más envejecidos de Europa y el 80% de los edificios se consideran ineficientes energéticamente porque fueron construidos antes de que existieran requisitos de eficiencia energética en el Código Técnico de Edificación (antes de 1980). Esto supone hacer un gran esfuerzo en rehabilitación y cambios en construcción para adaptarse a las normas establecidas para 2033 y 2050, con el fin de obtener una calificación energética más alta.
De hecho, “en el caso concreto de Barcelona supera ya los 70 años, y en algunos barrios históricos como el Gòtic o el Raval, muchos inmuebles tienen más de un siglo”, especifica Laura Visier, directora de rehabilitación en UCI sobre rehabilitación de viviendas.
Las causas del envejecimiento de los edificios de viviendas en Cataluña
Muchas de estas construcciones carecen de aislamiento térmico, utilizan materiales poco eficientes, y muchas aún dependen de sistemas de calefacción obsoletos. “Esto nos deja con edificios que pierden calor en invierno, se recalientan en verano y consumen mucha más energía de la necesaria”, según UCI.
Además, está la falta de rehabilitación energética sistemática. Según Laura Visier, durante muchos años, no había una política clara y continuada de rehabilitación ni tampoco incentivos económicos ni presión normativa para intervenir en el parque edificado. Además, la inversión en eficiencia ha sido una barrera para muchas familias.
Sergi Sans, fundador de Solfy, responde que el 60% del parque se construyó sin requisitos de aislamiento térmico. Y atribuye a gran parte del problema a la falta de rehabilitación: “solo el 0,8% de los edificios se rehabilita energéticamente cada año, muy lejos del 3% que recomienda la Comisión Europea. Mientras que las etiquetas energéticas son muy bajas: Según el IDAE, el 84% de los edificios en España tiene calificación E, F o G. En Cataluña, el 79% tiene E o peor (ICAEN, 2023)”.
En Cataluña, además, el clima mediterráneo también ha influido. Así lo ven desde Savills, “Históricamente, el gasto energético en las viviendas no era tan elevado debido a temperaturas relativamente suaves, lo que reducía la motivación para hacer inversiones significativas en aislamiento o sistemas de climatización eficientes”.
¿Cómo ser más eficientes energéticamente?
Los expertos dan a conocer que todo esto debe cambiar en breve. Alrededor de 2033 para poder vender o alquilar vivienda será necesario tener el certificado de etiqueta D y esto supone todo un desafío.
El Pacto Verde Europeo sienta las bases para alcanzar la neutralidad climática en 2050 y viene acompañado de un paquete legislativo clave para cumplir el objetivo de reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero. Desde UCI comentan que hoy ya no hablamos solo de sostenibilidad como un concepto ambiental, sino también económico y social. “Y aquí es donde entra en juego la financiación verde, que permite hacer frente a estas reformas sin que supongan una carga inasumible para los propietarios”.
Greta Tresserra, vocal de sostenibilidad, innovación e internacional del Col·legi d'Arquitectes de Catalunya, señala que los edificios existentes deberán ser neutros en carbono y energéticamente eficientes en 2050, “esto significa mejorar su eficiencia mediante actuaciones en su envolvente: las fachadas, las cubiertas, las ventanas… y también en sus instalaciones. La nueva directiva de eficiencia energética permite que esta mejora se realice por fases”.
Tressera nombra el pasaporte de renovación de edificios, un instrumento que acompañará al Certificado de Eficiencia Energética, introducido por la Directiva (UE) 2024/1275 y que deberá estar implementado en España a más tardar el 29 de mayo de 2026, “debe permitir que cada edificio tenga un plan de mejoras empezando ahora hasta el 2050 y permita alcanzar la neutralidad en carbono con la máxima eficiencia”.
La Directiva Europea de Eficiencia Energética en los Edificios (EPBD) obliga a que todos los edificios residenciales tengan al menos una calificación energética D en 2033, y cero emisiones en 2050. Para UCI esto establece un ambicioso calendario. “Para lograr este objetivo, será necesario llevar a cabo una rehabilitación masiva tanto del parque público como del privado. Este proceso implicará la mejora del aislamiento térmico, la modernización de los sistemas de climatización y la sustitución progresiva de las calderas que utilizan combustibles fósiles, cuya eliminación total está prevista para 2040”.
Mientras que en Solfy tienen en cuenta que esto puede lograrse a través de:
- Planes de rehabilitación masiva: España recibirá más de 6.800 millones euros de los fondos NextGenerationEU para rehabilitación energética.
- Planes autonómicos: Cataluña gestiona estos fondos a través del Programa de ayudas a la rehabilitación energética en edificios existentes (PREE) y los Fondos MRR.
- Requisitos en compraventa y alquiler: se prevé que no se puedan vender o alquilar viviendas sin mínimo D en un futuro cercano.
- Ayudas y deducciones fiscales: hasta un 60% de deducción IRPF por reformas energéticas, vigente en principio también durante este año.
Para alcanzar esta meta, en Savills añaden llevar a cabo rehabilitaciones energéticas integrales que mejoren varios aspectos del edificio. En primer lugar, una de las intervenciones más efectivas será mejorar el aislamiento térmico. “Esto significa añadir o reforzar materiales aislantes en fachadas, tejados y suelos, y renovar las ventanas por otras que tengan doble o incluso triple acristalamiento, con marcos diseñados para evitar pérdidas de calor”.
Además, la modernización de los sistemas de calefacción y refrigeración será fundamental. La sustitución por tecnologías más avanzadas junto con la incorporación de fuentes de energía renovable permitirá reducir la huella ambiental y optimizar el consumo. “La gestión inteligente de la energía jugará un papel importante. La instalación de sistemas de control automatizados, que regulen la temperatura según las condiciones reales y los hábitos de los habitantes, ayudará a evitar desperdicios energéticos. También se potenciarán sistemas de ventilación mecánica con recuperación de calor, que garantizan la calidad del aire interior sin que se pierda el calor acumulado”.
Qué deben hacer los propietarios de viviendas para aumentar su eficiencia energética
En primer lugar, es necesario hacer un análisis de la situación de cada vivienda o edificio. Laura Visier expone que en España —el segundo país de la zona euro con mayor proporción de población viviendo en edificios plurifamiliares, según Eurostat—, las intervenciones a nivel de edificio completo son especialmente relevantes.
“Estas actuaciones colectivas, realizadas a través de acuerdos en juntas de las comunidades de propietarios, permiten abordar de forma más eficaz aspectos clave como el aislamiento de fachadas y cubiertas, la renovación de instalaciones comunes (calefacción central, agua caliente, electricidad) y la incorporación de energías renovables compartidas, como paneles solares en cubierta”.
Una herramienta clave en este proceso es la Inspección Técnica del Edificios (ITE). Entre las medidas más relevantes se encuentran mejorar el aislamiento térmico de todo el edificio, incluyendo fachadas, cubiertas y ventanas, como hemos visto anteriormente. Sustituir sistemas de climatización obsoletos por tecnologías más eficientes y sostenibles, como aerotermia y bombas de calor. Instalar energías renovables, como paneles solares fotovoltaicos o térmicos, que pueden beneficiar a todas las viviendas del edificio, y optimizar las instalaciones comunes, como ascensores, iluminación y sistemas de ventilación.
Desde Solfy tienen claro las diversas intervenciones y el ahorro estimado de cada una de ellas:
- Aislamiento térmico en fachada, cubierta y suelos: ahorro del 25–40%, algo fundamental en edificios antiguos. Mejor usar SATE o aislamiento por cámara.
- Sustitución de ventanas por doble/triple acristalamiento, con el ahorro estimado del 5–15%, siendo clave para confort y ahorro, especialmente en climas extremos.
- Cambio de caldera por bomba de calor aerotérmica: 25–40% de ahorro. Puede calificar para B incluso sin cambiar fachadas si se combina con fotovoltaica.
- Instalación de placas solares fotovoltaicas o térmicas: 15–30%. Siendo obligatorio en algunos municipios; bonificable hasta el 50% del IBI en Cataluña.
- Sistema de monitorización energética y domótica básica, con el ahorro del 5–10%. Ayuda al comportamiento eficiente y al control del consumo.
Como ejemplo, un edificio en Barcelona de 1980 con E puede alcanzar C o B con un plan de actuación en 2 fases, invirtiendo entre 12.000–20.000 euros por vivienda, con subvenciones de hasta el 60–80% si hay comunidad activa.
A través del desarrollo de estrategias de descarbonización y el análisis de soluciones de eficiencia energética, en Savills ayudan a los propietarios a reducir su huella de carbono y optimizar el consumo de sus inmuebles. También realizan auditorías en la evaluación energética de los inmuebles, mediante la cual se identifican oportunidades de mejora.
En definitiva, el mayor reto es organizar la financiación, superar barreras sociales y acelerar los trámites administrativos.
Sigue toda la información inmobiliaria y los informes más novedosos en nuestra newsletter diaria y semanal. También puedes seguir el mercado inmobiliario de lujo con nuestro boletín mensual de lujo.