Las bajas temperaturas del invierno hacen que al llegar lo primero que hagamos sea subir la temperatura del termostato. Actualmente, la mayoría de los pisos o chalés cuentan con calefacción central o general, que al estar encendida calienta todas las habitaciones de la vivienda al mismo tiempo.
Pero encender todos los radiadores de casa puede suponer un gasto innecesario, sobre todo si gran parte de las horas las pasamos en la misma habitación como puede ser el salón o incluso la oficina ahora que existe tanto teletrabajo. En estos casos lo ideal sería poder calentar únicamente la sala donde estamos, y no tener que encender la calefacción de todo el inmueble. Por ello existen algunas alternativas que te pueden servir en el caso de que tengas este problema.
Estufas de pellets
Es cierto que las estufas y chimeneas tradicionales contaminan bastante al generar fuertes emisiones de CO2, pero una solución diferente que resulta mucho más respetuosa con el medio ambiente son las estufas de pellets. Los pellets consisten en el producto de deshecho del procesamiento industrial de la madera, por lo que son el resultado de una operación de reciclaje.
Aire acondicionado
Este recurso tiene sus ventajas y desventajas. Por un lado, es un aparato que nos proporciona tanto calor en invierno como aire frío en verano, por lo que ahorramos a la hora de tener que comprar otro sistema de climatización para los días de calor. Además, no genera residuos en el aire por lo que es un recurso muy limpio. Sin embargo, requiere un consumo de energía más elevado que otros métodos, sobre todo si se trata de una habitación de más de 50 m2, y a veces es necesario incluso colocar dos aparatos para calentar toda la estancia.
Paneles calefactores
Este sistema es algo menos conocido que los anteriores, pero se trata de una buena opción para calentar la casa, por varias razones: los paneles calefactores desprender calor a través de rayos infrarrojos. Estos rayos no son dañinos ni visibles, simplemente en vez de desprenderse en el aire de la sala calientan de forma directa los objetos sólidos a su alrededor, incluidas las personas. De este modo recibimos el calor rápidamente, contaminamos menos y ahorramos en el consumo de electricidad.
El suelo radiante
Ya en la antigua Roma colocaban tuberías de agua caliente debajo de los suelos para calentar las casas de la alta sociedad. Hoy en día, esta técnica se ha modernizado bastante, pero la idea principal es la misma. Mediante un sistema de tuberías de agua caliente o cables calefactores eléctricos, podemos hacer que el suelo de la estancia desprenda calor en toda la habitación. El sistema de tuberías no necesita agua a altas temperaturas, basta con apenas llegar a los 30 grados. Además, el suelo reflectante es una tecnología que calienta la estancia de forma rápida y uniforme sin secar el aire de la habitación.
flickr_commonsUn buen aislamiento
Pero si lo que buscamos realmente es ahorrar en el consumo de calefacción, lo más importante es que las habitaciones estén bien aisladas. Para evitar que el calor se pierda al filtrarse por las paredes es necesario que las protejamos con el material necesario.
Existen varios tipos de aislamiento térmico, desde poliestireno, a espuma de poliuretano o lana de roca o vidrio. Todos ellos son diferentes, por lo que dependiendo de las características de tu hogar puedes escoger el que más te convenga.
También es importante que cuentes con ventanas y puertas de juntas y doble acristalamiento, que evitan que se escape el calor. Se trata una inversión que, en un inicio puede suponer un gasto más elevado, pero que a la larga nos hará gastar mucho menos en el consumo de electricidad haciendo que las facturas de casa bajen considerablemente de precio.
Para poder comentar debes Acceder con tu cuenta