En este 2025, la deuda pública sigue siendo un problema serio para muchos países, ya que los gobiernos de todo el mundo se enfrentan a desafíos fiscales a raíz de la pandemia, la inestabilidad geopolítica y la desaceleración económica. Las últimas previsiones de la Economía Mundial del Fondo Monetario Internacional (FMI) publicadas en abril destacan a aquellos países que cuentan con una deuda pública por encima de su producción económica.
Las economías avanzadas, generalmente, se enfrentan una mayor carga de deuda que otras, con un ratio deuda/PIB promedio del 110%, en comparación con alrededor del 74% en las economías emergentes y en desarrollo.
Sudán encabeza la lista con una deuda pública del 252% del PIB, impulsada por un conflicto prolongado y graves desafíos económicos. El país africano desbancó a Japón como el país con la mayor ratio deuda/PIB en 2023, el mismo año en que estalló la guerra civil en Sudán.
Japón tiene la mayor carga de deuda entre los países desarrollados, con un 235% del PIB, y los persistentes déficits fiscales y el envejecimiento de la población contribuyen a su creciente endeudamiento. Junto con Japón, Singapur (175%), Baréin (141%) e Italia (137%) se encuentran entre los países desarrollados más endeudados.
EEUU también tiene una elevada ratio deuda/PIB del 123%, lo que refleja años de gasto deficitario y políticas de estímulo a gran escala en respuesta a crisis económicas recientes como la pandemia. Por detrás, aparecen otras grandes economías mundiales como Francia (116%), Canadá (113%), Reino Unido (104%) y donde también se une España (101%)
Mientras tanto, Alemania tiene la carga de deuda más baja entre los países del G7, con un 65% del PIB, y se proyecta que esta se reduzca al 58% para 2029.
Qué impacto suponen los altos niveles de deuda pública
Los altos niveles de deuda pública suelen ser resultado de diversos factores, como políticas monetarias agresivas, expansión cuantitativa, crecimiento económico lento o negativo y necesidades de gasto público.
Normalmente, las ratios deuda/PIB se disparan tras períodos de recesión o crisis económicas, como la crisis financiera de 2008 y la pandemia de covid-19, cuando los gobiernos utilizan estímulos fiscales para mejorar la salud económica.
Si bien la deuda puede ser útil para afrontar las recesiones económicas, la deuda persistente y excesiva conlleva riesgos a largo plazo. Estos incluyen un crecimiento más lento del PIB, la depreciación de la moneda y, en casos extremos, impagos soberanos que requieren rescates del FMI.
Sin embargo, algunos países como Japón y EEUU emiten deuda en sus propias monedas y tienen flexibilidad para gestionar la carga de la deuda imprimiendo más dinero. Aun así, incluso estos países se enfrentan a un aumento de los costes de los intereses a medida que aumentan los niveles de deuda.
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