Lo que comienza como un sueño puede acabar en una auténtica pesadilla. Esto fue lo que le ocurrió a un vecino en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), que se compró un chalet con más de 250 m2 con piscina privada. Sin embargo, una vez finalizado el proceso de compra, cuando se disponía a comenzar con la mudanza y disfrutar de su nueva casa se encontró con una sorpresa, y no agradable: el chalet había sido okupado.
En unas declaraciones en el El Debate, el propietario se mostraba indignado y chantajeado, ya que el primer día que habló con los okupas, estos le exigieron 15.000 euros para abandonar la casa, cifra que descendió hasta los 11.000 euros.
Pese a la frustración, el propietario no se planteó ceder, y denunció la situación a la Guardia Civil, sabiendo que el proceso de desalojo podría durar meses, incluso años. Sin embargo, fue a raíz de un intento de estafa por parte de los okupas que consiguió recuperar su propio inmueble.
La tensión llegó al máximo cuando unos vecinos le comunicaron que los okupas estaban vaciando su vivienda: al llegar, se topó con dos caras desconocidas que afirmaban ser los nuevos compradores.
Los okupas estaban intentando vender la vivienda en la que se encontraban, pero la rápida actuación de la Guardia Civil desactivó la operación fraudulenta y el propietario pudo recuperar (por fin) su nueva casa.
Finalmente, el dueño pudo entrar en su hogar. Aunque se encontró con basura acumulada, electrodomésticos rotos y paredes destrozadas, se mostraba contento por poder, al fin, acceder a la vivienda que había comprado.
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