En plena escasez de obra nueva en el entorno de Barcelona, Sant Just Desvern se prepara para acoger uno de los mayores desarrollos residenciales del área metropolitana. El abogado Tomás Dagá, cofundador del bufete Osborne Clarke y consejero de Grifols, y la familia Grifols Roura han puesto en marcha una inversión de 250 millones de euros para levantar 586 viviendas en el municipio del Baix Llobregat.
El proyecto, bautizado como Miravern, se desplegará en siete bloques de pisos e incorporará además 10.000 metros cuadrados de superficie comercial, con la intención de convertir el nuevo ámbito en una pieza urbana con servicios y vida propia. La promoción se ubicará en el número 136 de la carretera Reial, en una zona bien conectada con Barcelona tanto por carretera como por transporte público, gracias al autobús y al tranvía.
Dagá lidera la operación con el 75% del desarrollo a través de su inmobiliaria Fatjó, mientras que el 25% restante está en manos de Deria, la patrimonial de la familia Grifols Roura. Deria, además, es el principal accionista de Grifols, con un 15% del capital.
Las obras de urbanización ya están en marcha y el primer edificio del conjunto, Vilà, destinado a la venta, ha entrado en fase de comercialización. Dentro del global del proyecto, una parte de las viviendas, en torno a un centenar, se destinarán a vivienda protegida, en un intento de incorporar también oferta asequible en un momento especialmente sensible para el mercado.
El diseño del complejo contempla zonas comunes con piscinas, terrazas, salas polivalentes, además de aparcamientos y trasteros. En paralelo, la pieza comercial incluirá un supermercado y un gimnasio, y se prevé que se complemente con tiendas y cafeterías, mientras que el plan urbanístico también incorpora áreas peatonales para coser el nuevo entorno con el resto del municipio.
En esta primera fase, el edificio Vilà contará con pisos de dos y tres habitaciones, con superficies de entre 60 y 102 metros cuadrados. Los precios parten de los 438.000 euros y el proyecto arquitectónico se ha concebido para aprovechar la luz natural, con una inspiración estética ligada a la sierra de Collserola. La financiación de esta fase inicial corre a cargo de Banco Santander.
La operación llega en un contexto marcado por la falta de vivienda nueva en Barcelona y su corona metropolitana, un escenario que está tensionando precios y limitando la oferta disponible. Dagá, a través de Fatjó, ya ha impulsado otros proyectos residenciales en municipios cercanos y en la propia capital catalana, con promociones terminadas en Cornellà, en el barrio de Sant Andreu y en Sant Just.
Al cierre de 2024, los activos de la patrimonial del abogado se situaban en 188 millones de euros, y su actividad inversora también se apoya en su papel como accionista de Scranton, el hólding que controla el 8,7% de Grifols y que canaliza parte de las acciones del grupo.
Por su parte, Deria está participada por varios miembros de la familia Grifols Roura y también mantiene inversiones en otros ámbitos empresariales, además de haber promovido anteriormente iniciativas inmobiliarias. Con Miravern, el foco vuelve a situarse en la vivienda como activo estratégico en el área metropolitana, en un momento donde cada nuevo proyecto de obra nueva gana peso por su capacidad para sumar unidades a un mercado cada vez más escaso.
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