El alojamiento urbano vive un momento de redefinición, empujado por nuevos hábitos de viaje, mayor regulación y una demanda creciente de flexibilidad. Entre el hotel tradicional y el piso turístico ha surgido un modelo intermedio, más profesional y regulado, que busca combinar autonomía, eficiencia y control. Antón de la Rica, co-CEO de Líbere Hospitality Group, explica en esta entrevista cómo está evolucionando el sector, qué buscan hoy viajeros e inversores y por qué la disciplina operativa es clave para crecer de forma sostenible.
Líbere nació en un momento de profunda transformación del sector. ¿Qué oportunidad de mercado vieron desde el inicio?
Desde el inicio detectamos que el alojamiento urbano estaba muy polarizado entre el hotel tradicional, poco flexible, y la vivienda turística, muy atomizada y con escasa profesionalización. Entre ambos existía un espacio claro para un modelo intermedio: regulado, gestionado de forma profesional y orientado a estancias cortas y medias en ciudad.
Apostamos por cubrir ese hueco con un modelo basado en la gestión de edificios completos, procesos estandarizados y tecnología propia, capaz de ofrecer flexibilidad al huésped y una rentabilidad estable y sostenible a propietarios e inversores.
¿Cómo definiría hoy a Líbere: operador hotelero, plataforma tecnológica o gestor inmobiliario?
Somos un operador de serviced apartments con una base tecnológica sólida y una visión inmobiliaria muy clara. No nos definimos únicamente como una marca de alojamiento ni como una plataforma digital, sino como un socio operativo para propietarios e inversores.
Gestionamos edificios completos de forma integral, combinando una operativa eficiente, procesos estandarizados y tecnología propia para maximizar el rendimiento del activo y ofrecer, al mismo tiempo, una experiencia de usuario coherente, flexible y de calidad. Esa integración entre real estate, operación y tecnología es lo que define nuestro modelo.
¿Qué diferencia realmente a Líbere de otros operadores de alojamiento urbano?
Nuestra principal diferencia es la capacidad de ejecutar el modelo de forma consistente en activos muy distintos (apartamentos, hoteles, hostels o incluso Flex Living) y en mercados complejos. Hemos desarrollado una estructura operativa y tecnológica que nos permite gestionar edificios completos con un alto nivel de control, anticiparnos a incidencias y tomar decisiones basadas en datos en tiempo real. Esto se traduce en costes más ajustados, mayor previsibilidad para el propietario y una experiencia más estable y fiable para el huésped.
La digitalización es uno de los ejes del grupo. ¿Qué papel juega la tecnología en la experiencia del huésped y en la eficiencia operativa?
La tecnología es un elemento estructural del modelo. Nos permite operar de forma centralizada desde la distribución y el pricing hasta los accesos, el mantenimiento o la atención al cliente.
Al mismo tiempo, mejora la experiencia del huésped y hace viable el modelo desde el punto de vista operativo, permitiendo escalar sin perder control ni eficiencia.
¿Hasta qué punto el modelo “sin recepción” ha cambiado la forma de gestionar activos?
Ha cambiado de forma significativa la gestión de los activos urbanos. Reduce costes fijos, aporta flexibilidad y encaja mejor con la manera en la que hoy viajan muchas personas. Eso sí, solo funciona cuando detrás hay procesos muy bien definidos y un alto nivel de control operativo. Sin esa base, el modelo pierde eficacia.
¿Cómo equilibran automatización y experiencia humana para no perder cercanía con el cliente?
La automatización nos permite gestionar de forma eficiente todo lo que es repetitivo y previsible: accesos, check-in, comunicaciones estándar o procesos operativos básicos. Eso libera al equipo para centrarse en lo que realmente aporta valor, que es resolver incidencias, acompañar al huésped cuando lo necesita y gestionar situaciones que requieren criterio y experiencia.
No se trata de sustituir personas por tecnología, sino de usar la tecnología para que las personas estén donde marcan la diferencia. Ese equilibrio es clave para escalar sin perder calidad ni cercanía con el cliente.
¿Qué buscan hoy los propietarios e inversores cuando apuestan por un operador como Líbere?
Buscan estabilidad, visibilidad de ingresos y socios fiables con estructuras sólidas. El crecimiento rápido por sí solo ya no es suficiente: hoy se valora la capacidad de gestionar activos de forma consistente, con control de costes, previsibilidad y resiliencia para operar bien en distintos momentos del ciclo.
Cada vez se entiende más el alojamiento alternativo como un complemento al hotel tradicional, no como un sustituto. Cubre necesidades que el modelo hotelero clásico no siempre resuelve, especialmente en estancias urbanas cortas y medias.
¿Qué tipo de activos encajan mejor con vuestro modelo?
Edificios completos en ubicaciones urbanas consolidadas, bien conectadas y con demanda sostenida de estancias cortas y medias. Son activos donde una gestión profesional, centralizada y eficiente marca una diferencia clara frente a modelos más tradicionales o atomizados.
¿Cómo valoran el apetito inversor por el alojamiento alternativo frente al hotel tradicional?
Cada vez se entiende más el alojamiento alternativo como un segmento diferente al hotelero tradicional. Cubre necesidades que el modelo hotelero clásico no siempre resuelve, especialmente en estancias urbanas cortas y medias.
Desde el punto de vista inversor, permite diversificar carteras y captar perfiles de demanda distintos, ampliando el abanico de soluciones dentro de un mismo mercado. Los institucionales internacionales, así como las grandes marcas hoteleras, están mirando este segmento con mucha atención.
El alojamiento urbano vive un debate constante en torno a la regulación. ¿Cómo afecta esto a vuestro crecimiento?
La regulación forma parte natural de la evolución del sector y, como a todos los operadores, nos exige adaptarnos constantemente. A corto plazo introduce complejidad y obliga a ser muy rigurosos, pero a medio y largo plazo creemos que es positiva. Eleva el listón de entrada, reduce la oferta informal y favorece a operadores que trabajan con licencias claras y procesos profesionales.
En nuestro caso, al basar el crecimiento en modelos regulados y en una gestión estructurada, la regulación no frena nuestra expansión, sino que refuerza nuestra propuesta de valor frente a alternativas menos consolidadas.
¿Crees que el mercado está avanzando hacia una mayor profesionalización del sector?
Claramente sí. El mercado está dejando atrás una etapa muy atomizada, con muchos pequeños operadores y modelos poco estructurados, para avanzar hacia un escenario donde pesan más la escala, la eficiencia operativa y la capacidad de cumplir con los marcos normativos. Cada vez se valora más la profesionalización, la gestión centralizada y la solidez de los procesos, lo que está configurando un sector más maduro y exigente.
¿Qué diferencias encuentras entre operar en España y en otros países europeos?
España es un mercado muy maduro tanto en demanda urbana como en regulación. En otros países existe más recorrido de crecimiento, pero también marcos normativos diversos que requieren una adaptación local y un conocimiento profundo de cada entorno.
¿En qué fase de crecimiento se encuentra actualmente Líbere?
Estamos en una fase de crecimiento selectivo. Priorizamos activos y mercados donde podemos aportar valor real y construir relaciones a largo plazo, por encima de crecer únicamente en volumen o de manera desordenada.
¿Qué mercados o ciudades son estratégicos a corto y medio plazo?
Priorizamos grandes capitales y ciudades europeas con una demanda urbana estructural, buena conectividad y marcos regulatorios definidos.
España sigue siendo un mercado clave, pero el crecimiento pasa cada vez más por consolidar presencia en otras ciudades europeas donde el alojamiento urbano profesionalizado tiene recorrido y donde nuestro modelo puede escalar de forma sostenible.
¿El crecimiento será más orgánico o mediante adquisiciones?
Será principalmente orgánico, a través de acuerdos con propietarios e inversores con los que compartimos visión a largo plazo. Nos interesa construir relaciones estables, donde el operador y el propietario estén alineados en rentabilidad, gestión y horizonte temporal. Las adquisiciones solo tienen sentido si encajan plenamente con nuestro modelo; no buscamos crecer de manera oportunista.
¿Qué tendencias marcarán el futuro del alojamiento urbano en los próximos años?
Habrá una mayor exigencia regulatoria, una presión creciente sobre los costes operativos y un viajero que demanda más flexibilidad sin renunciar a calidad y seguridad jurídica. Esto está obligando al sector a repensar modelos, profesionalizar la gestión y encontrar fórmulas que funcionen en distintos ciclos de mercado. También veremos una mayor convergencia entre real estate y operación.
¿Cómo evolucionan los hábitos del viajero en estancias cortas y medias?
El viajero es cada vez más pragmático. Prioriza ubicaciones bien conectadas, procesos sencillos y espacios que le permitan mantener su rutina. Valora la autonomía, la previsibilidad y que el alojamiento funcione sin fricciones.
¿Qué papel jugarán conceptos como flex living o coliving?
Son distintas respuestas a un mismo cambio de comportamiento: estancias menos rígidas y más adaptables en ciudad. Su encaje dependerá más de cómo se gestionen que del concepto en sí.
¿Dónde te gustaría ver a Líbere dentro de cinco años?
Como un operador europeo claramente reconocido en el segmento de serviced apartments, con presencia en los principales mercados urbanos y una cartera equilibrada. Más allá del tamaño, el objetivo es contar con una operativa muy consolidada y ser un socio fiable a largo plazo.
¿Cuál es el principal reto del grupo en este momento?
Crecer manteniendo la disciplina operativa. Escalar en varios mercados exige estándares y criterios muy claros sin dejarse llevar por oportunidades que no encajan.
¿Qué consejo darías a inversores o propietarios que analizan entrar en este segmento?
Que miren más allá del crecimiento rápido o de las promesas de rentabilidad a corto plazo. Elegir bien al socio operativo es tan importante como el activo en sí.
Como CEO, ¿qué ha sido lo más complejo de escalar un proyecto como Líbere?
Mantener la disciplina operativa mientras escalas. Saber decir no y proteger el modelo es probablemente lo más exigente.
¿Qué aprendizaje del sector inmobiliario y hotelero te ha sorprendido más?
Lo rápido que cambia la percepción del mercado cuando el ciclo se ajusta. Ahí se ve qué proyectos estaban bien construidos y cuáles dependían demasiado del contexto.
Para terminar, ¿qué crees que todavía no se entiende bien del modelo de alojamiento alternativo?
Que no es una solución sencilla ni improvisada. Gestionar bien estos activos exige una combinación muy afinada de operación, tecnología, control de costes y conocimiento regulatorio. Requiere un nivel de profesionalización muy alto para funcionar de forma sostenible y a escala.
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