Xalet del Catllaràs: el refugio minero oculto diseñado por Antoni Gaudí

La edificación de principios del siglo XX se encuentra en la escarpada comarca montañosa del Berguedà, al norte de la provincia de Barcelona
El Xalet del Catllaràs fue construido entre los 1901 y 1908, para alojar a los ingenieros encargados de instalar las minas de carbón en la zona.
Xalet del Catllaràs Àngela Llop

El patrimonio arquitectónico de Cataluña acaba de sumar una nueva joya a su catálogo de obras maestras del modernismo. Un informe reciente impulsado por el Departamento de Cultura del Gobierno de la Generalitat ha confirmado que Antoni Gaudí es el autor original del Xalet del Catllaràs

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Su silueta exterior es una estructura de arco catenario que hace las veces de cubierta y muros.
Arco catenario Àngela Llop

La edificación de principios del siglo XX se encuentra en la escarpada comarca montañosa del Berguedà, al norte de la provincia de Barcelona. Su reconocimiento como obra legítima del genio reusense revaloriza la región.

El dictamen técnico arroja luz sobre un proyecto que hasta el momento carecía de las pruebas documentales necesarias para su correcta atribución. El sector histórico y patrimonial celebra la confirmación de un legado que une el talento de Gaudí con la visión industrial de su gran mecenas, Eusebi Güell.

Un informe ha determinado que Antoni Gaudí es el arquitecto responsable de un chalet para mineros.
Obra de Gaudí CdA de l’Alt Berguedà

Diseño para alojar ingenieros

Construido entre los años 1901 y 1908, el Xalet del Catllaràs nació con una función residencial, servir como alojamiento para los ingenieros encargados de instalar las minas de carbón en la zona, una explotación promovida por el empresario Eusebi Güell. 

El investigador y profesor de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), Galdric Santana Roma, ha sido el encargado de disipar cualquier duda mediante un minucioso análisis encargado por la Generalitat.

Una escultural escalera de caracol que se proyecta desde el centro de la estructura principal.
Escalera Àngela Llop

Resulta fascinante observar cómo la autoría se ha demostrado por la caligrafía constructiva del edificio. Santana Roma concluyó que el Xalet lleva el ADN inconfundible de Gaudí gracias a la identificación de detalles estructurales sumamente avanzados para su época. 

El uso magistral de la geometría reglada, los tipos específicos de arcos apuntados, las bóvedas de ladrillo y la insólita disposición de paredes interiores colocadas en ángulos de 45 grados son soluciones que Gaudí ya estaba ensayando, y que el resto de arquitectos no lograría adoptar de forma generalizada hasta unos 10 o 15 años más tarde.

El Xalet del Catllaràs es una proeza del aprovechamiento espacial. Su silueta exterior, una estructura de arco catenario típido de Gaudí que hace las veces de cubierta y muros, fue diseñada así para soportar y evacuar las fuertes nevadas del prepirineo. 

El edificio rompe la simetría con dos elementos de fuerte carga expresiva, una chimenea que sobresale orgullosa desde el tejado y la escalera de caracol.
Chimenea CdA de l’Alt Berguedà

En la fachada, el edificio rompe la simetría convencional con dos elementos de fuerte carga expresiva, una chimenea que sobresale orgullosa desde el tejado y, sobre todo, una escultural escalera de caracol que se proyecta desde el centro de la estructura principal, actuando como núcleo de comunicación e inconfundible sello modernista.

El misterio de la autoría

El descubrimiento de esta obra plantea una pregunta inevitable, ¿por qué Antoni Gaudí, uno de los arquitectos más meticulosos de la historia, no reclamó ni firmó la autoría de este notable edificio residencial?

Según apunta Santana Roma, en declaraciones recogidas por la agencia Reuters, la respuesta radica en el alto nivel de exigencia del propio creador. Debido a la lejanía del Berguedà, Gaudí no pudo supervisar la construcción en persona a pie de obra.

Una imagen del Xalet del Catllaràs de 1905.
El chalet en 1905 Wikimedia commons

Como resultado, los constructores locales tomaron decisiones prácticas que hicieron que el edificio terminado se desviara de los planos originales ideados por el maestro. Esta pérdida de control sobre el resultado final habría llevado a Gaudí a desvincularse oficialmente del proyecto.

El periodo entre 1901 y 1908 coincide con la etapa de mayor efervescencia creativa de Gaudí en Barcelona, años en los que se encontraba inmerso en proyectos titánicos como la reforma de la Casa Batlló y la inmensa obra paisajística del Parc Güell.

Para muchos críticos de la época, resultaba inverosímil que un arquitecto tan solicitado estuviera dedicando tiempo y esfuerzo a diseñar un humilde refugio de montaña en una zona tan apartada. Sin embargo, la lealtad hacia su gran benefactor, Eusebi Güell, primó sobre cualquier consideración de estatus.

Este año se cumplen 100 años del trágico fallecimiento de Antoni Gaudí, fecha histórica que coincide con la finalización de su obra cumbre y edificio más emblemático, el templo de la Sagrada Familia en Barcelona. 

Con la reciente incorporación de la gigantesca cruz que corona una de sus torres principales, el templo ha transformado el perfil de la ciudad, convirtiéndose además en la iglesia más alta del mundo. Así, mientras su aguja más monumental roza el cielo metropolitano, en las montañas del Berguedà una de sus obras más íntimas y desconocidas, cierra el círculo del legado del gran arquitecto español.

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