El uso del alerce ennegrecido constituye una técnica basada en la carbonización de las capas superficiales de la madera. Este tratamiento térmico sella los poros del material y crea una barrera impenetrable contra la lluvia, la humedad, los hongos y los insectos.
En zonas geográficas de climas extremos, esta madera oscura ofrece una gran resistencia sin requerir productos químicos perjudiciales para el medio ambiente. Además, su aspecto visual aporta una textura profunda y un tono oscuro cambiante según el ángulo de los rayos solares. Esta solución material de gran durabilidad forma la piel exterior de la Casa Dulnain, un proyecto del estudio Loader Monteith en las 'Highlands' escocesas.
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La fusión de dos volúmenes estéticamente opuestos
El proyecto de la Casa Dulnain ha consistido en reformar una vieja edificación de piedra en ruinas cuya estructura original descansaba a orillas del río Dulnain, en la región de Inverness, Escocia. El propósito del estudio consistió “en transformar esa granja abandonada en una vivienda familiar de tres habitaciones”.
Se rescataró el 90% del granito esparcido por el terreno rural, cuyos pesados bloques de roca sirvieron para reconstruir los muros del sector de mayor antigüedad. Este macizo bloque de piedra agrupa las áreas de carácter privado, conformadas por los dormitorios y el baño de la familia.
Se integraron ventanas pequeñas en los muros de mampostería tradicional que cumplen la doble función de conservar el calor generado en los espacios y garantizar la privacidad de los habitantes.
Anexa a esta estructura histórica, surge la ampliación revestida con el mencionado alerce protector. Un pasillo transparente, flanqueado por paneles de cristal, conecta ambas alas y permite la entrada de luz natural al interior.
El estudio explicó que “la intención fue otorgar una personalidad diferenciada a cada volumen y así expresar la relación entre la estructura preexistente y la obra reciente”. El bloque de madera oscura contiene la cocina equipada, el comedor familiar y la sala de estar.
La silueta a dos aguas de este anexo toma inspiración de las edificaciones agrícolas tradicionales de la zona montañosa, integrado con el paisaje rural del entorno.
Adaptación al entorno
El terreno de la obra forma parte de una llanura aluvial activa. Por lo tanto, para evitar daños por las crecidas estacionales del caudaloso río Dulnain, los expertos elevaron la base estructural sobre un zócalo de protección. Dicha precaución asegura la supervivencia de la propiedad frente a inundaciones repentinas, y establece una línea divisoria física entre la intervención del hombre y el terreno salvaje.
Todas las zonas comunes orientan sus fachadas hacia el norte, en dirección a Dava Moor, una extensa llanura de brezales. Ventanales inmensos rompen las paredes para enmarcar vistas panorámicas del páramo, mientras que unas gigantescas puertas correderas de cristal conectan la sala de estar con un patio en desnivel.
El clima local castiga la región con vientos huracanados, lluvias persistentes e inviernos gélidos. Debido a esto, para contrarrestar la fuerza de la naturaleza agreste, el sistema incorpora ventanas de triple acristalamiento, aislamiento térmico de máximo grosor y una bomba de calor aerotérmica.
Con esta reforma, lo que antes era un conjunto de escombros se ha convertido en la casa Dulnain, un hogar de vanguardia, eficiente y resistente a las inclemencias meteorológicas.
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