Información sobre vivienda y economía

Aterriza como puedas

En el discurso de investidura del candidato a la presidencia del Gobierno de la semana pasada, Pedro Sánchez incluyó la promesa de frenar aún más las subidas de los alquileres”.

Hay que reconocer que es una promesa llamativa y esperanzadora para muchísimos inquilinos. Una propuesta ilusionante, aunque parte de una percepción llamativa de la realidad: frenar aún más”, cuando nada se está frenando…

La limitación de la subida o de los precios de alquiler puede realizarse de formas diversas. Descartando algunas posibilidades, supongo, como encarcelar a los propietarios o dinamitar las viviendas que suban los alquileres más allá de un nivel ¿abusivo?, se podrá recurrir de nuevo a algún Real Decreto Ley que establezca duras penalizaciones a quienes osen subir sus alquileres por encima de los niveles fijados por algún comité experto municipal o autonómico, si los hubiere.

El efecto inmediato será el “frenazo aún mayor” de la subida de los alquileres, la petición de disculpas por parte de los propietarios y la consecución del Parnaso inmobiliario.

No cabe la menor duda de que esas medidas no tendrán impactos colaterales, como que los propietarios se nieguen a alquilar sus viviendas o que los inversores institucionales inviertan sólo en ubicaciones en las que prime la sensatez. Seguro que no. A los inversores les encantan las grandes emociones y el control férreo de sus intereses por parte del Estado.

Ante posibles reacciones del mercado que no atiendan al interés social de los inquilinos votantes, el Estado promoverá en la próxima legislatura no menos de 20.000 viviendas públicas para destinarlas al alquiler. Iniciativa que, en mi opinión, podría completarse con la creación de una constructora propiedad del Estado e incluso de una red de fabricación de ladrillos de capital público. ¿Por qué limitarnos al mero acto de promover cuando podríamos fabricar hasta los pomos de las puertas, en aras de cumplir con la función social de las mismas?

Y puestos a “frenar aún más”, sugeriría evaluar la posibilidad de limitar los precios de los hoteles, de los viajes y de los restaurantes para favorecer la función social del descanso y del ocio de todos los españoles.

Las posibilidades de limitar precios son extraordinarias, tanto como las de desincentivar la inversión.

Es obvio, hasta para un aprendiz de brujo, que todas esas medidas, lejos de contener los niveles de las rentas de alquiler, provocarán el efecto contrario.

Los inversores votan menos que los inquilinos, pero están más alineados con sus intereses que algunos partidos políticos. Sólo con el incremento de la oferta se podrá disminuir el precio del alquiler. Sólo desde la seguridad jurídica y la estabilidad legislativa se podrá atraer a la inversión.

El resto, son milongas.

Mikel Echavarren es CEO de Colliers International Spain. Experto en generar opinión desde su visión sagaz del sector inmobiliario. Entusiasta del ladrillo desde hace más de 30 años.