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Los seis aspectos olvidados cuando alquilas una casa

Bleuete
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Cuando buscamos una vivienda para alquilar, la visitamos, y observamos los aspectos más evidentes: la luz natural que tienen los espacios, sus dimensiones, la decoración etc. Otras variables, a priori menores relevantes, son en muchas ocasiones ignoradas, por falta de tiempo o de información. Aunque el actual escenario de alta demanda en este sector no aconseja dilatar la decisión, el análisis de alguna de ellas nos facilitará una óptima elección.

1.- Tu futuro interlocutor

En algunas ocasiones las visitas se realizan con el propietario de la vivienda, y en muchas otras con la agencia inmobiliaria que tiene el mandato de alquiler. Aunque no siempre es posible, es muy recomendable conocer a la persona con la que tendrás el vínculo contractual durante el periodo del arrendamiento.

Como en cualquier tipo de relación, además de lo que se establece por Ley, y las negociaciones o compromisos que se acuerden, existe una parte no escrita basada en la confianza mutua, y este simple contacto puede facilitarte la comunicación en un futuro.  Además podrás aprovechar para preguntarle a tu futuro “casero” las dudas o cuestiones que en ocasiones los intermediarios no pueden responder.

2.- Mantenimiento de las instalaciones

La mayoría de los conflictos de los contratos de arrendamiento se generan cuando algún aparato o instalación se estropea en la vivienda. La Ley exige al propietario hacer las reparaciones necesarias para preservar y conservar la habitabilidad, excepto si las causas de ese deterioro son imputables al inquilino, o se derivan de un desgaste por el uso ordinario. Y es aquí donde puede surgir la polémica.

Por eso es importante conocer en qué situación están los aparatos de la vivienda (caldera, frigorífico, horno, aire acondicionado etc). Si antes de firmar el contrato solicitamos la información del año de compra ó puesta en funcionamiento de los electrodomésticos, así como los partes de mantenimiento de las instalaciones, podremos estimar su durabilidad, evitando que surjan discrepancias futuras sobre las causas reales de la sustitución de cualquiera de estos elementos de la vivienda. No seas tímido, ponte en modo “inspector Gadget”, abre cajones y puertas, para observar el estado interior de todo ello.

3.- Contratos de suministros

El contrato de arrendamiento debe reflejar quién asumirá los suministros básicos de la vivienda como la luz, gas o agua, que por norma general son a cargo del arrendatario.  Si bien pocas personas toman la precaución de revisar, con anterioridad a la firma del contrato, los importes reales de estos servicios, ya que habitualmente sólo se facilita una cifra aproximada.

Revisar estas facturas te indicará si la potencia de luz contratada es insuficiente para el numero de aparatos que sueles conectar al mismo tiempo en tus tareas domésticas, o si el tipo de contrato de la compañía no es el idóneo para tus horarios de uso. Por tanto te resultará de gran utilidad analizar estos detalles, no sólo para tener la previsión del coste global, también para poder ajustarlos a tus necesidades en su caso.

4.- El estado del edificio

El aspecto exterior del inmueble es nuestra primera foto visual cuando llegamos. Observamos la fachada, los balcones e incluso el estado de la acera en la entrada. Sin embargo cuando se trata de una vivienda alquilada tendemos a prestar poca atención a la conservación y mantenimiento del edificio y sus elementos comunes: limpieza del vestíbulo, estado de la terraza o azotea, funcionamiento del ascensor, etc.

Los gastos de servicios y mantenimiento de los elementos comunes del inmueble suelen ir a cargo del propietario, pero un mal estado de los mismos nos puede indicar las temibles obras que se ciernen sobre el edificio, y las molestias que pueden causarnos en caso de ejecutarlas durante nuestra estancia. Aunque esa vivienda no sea la definitiva, no hay que perder de vista que recibiremos amigos, familia, y quizás algún compañero de trabajo, y todos estos espacios serán la antesala de nuestro hogar.

5.- El tipo de ambiente

Cuando realizamos la visita también nos fijamos en el ambiente del barrio, la gente que pasea, y los servicios que la rodean (autobuses, supermercados, parques, restaurantes etc). Sin embargo según el horario esto puede cambiar mucho. Hay zonas que parecen tranquilas durante el día pero que despiertan por la noche, y también distritos muy rodeados de oficinas que durante la jornada laboral están llenos de servicios pero que una vez cae el sol se convierten en áreas fantasma.

Además de estos elementos exteriores, la atmósfera que se respira en el interior del inmueble en el que vamos a vivir puede resultar de gran interés, ya que existen diferentes tipos de comunidades de vecinos. Hay nuevas urbanizaciones con zonas ajardinadas donde abundan las familias, inmuebles históricos en zonas urbanas donde el peso mayoritario es gente de mayor edad, o edificios próximos a centros universitarios donde predominan estudiantes y gente joven. Dependiendo del tipo de persona que seas, y la fase de tu vida en la que te encuentres, te podrá interesar un tipo de comunidad u otra.

6.- Tus vecinos

Hoy día no es muy común pedir sal al vecino, ni siquiera saber su nombre. Sin embargo si eres alérgico necesitarás saber si frente a tu puerta viven alguna de esas mascotas que te generan continuos estornudos. Si eres una persona sensible a los ruidos deberas considerar la presencia de instrumentos musicales, niños o grupos de estudiantes en las viviendas colindantes, porque no podrás evitar lo evidente, a no ser que todos los tabiques de tu vivienda cuenten con un aislamiento acústico excelente.

La vivienda que alquilemos será nuestro hogar durante un tiempo, y quizás se convierta en algo mucho más duradero de lo planeado. Esto dependerá no sólo de la renta del alquiler, sino de todos estos factores que pueden llegar a tener una relevancia mayor de la que pensamos hoy. No olvides valorarlos.

 

Mónica es actualmente la directora de la proptech www.elworking.com, portal de búsqueda de Espacios de Trabajo. Licenciada en Económicas y con un máster en el IE, ha desarrollado su trayectoria profesional en empresas como PwC, Broseta Abogados o CBRE.

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