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Pyramiden, el paraíso comunista que acabó congelado en el tiempo

Autor: Redacción

Durante décadas se la conoció como ‘la ciudad comunista más perfecta del mundo’. Entre los años 50 y 90, la ciudad minera de pyramiden era sin duda el mejor lugar de la unión Soviética para vivir. Sus cerca de 1.000 habitantes disfrutaban de grandes avenidas, teatros, centros culturales, polideportivos e incluso un hotel de lujo. Sin embargo, la joya de la ciudad era el hospital más moderno y mejor equipado de la extinta urss

A pesar de la caída del muro de berlín y el fin de la unión Soviética, la vida fue maravillosa en pyramiden hasta el 10 de enero de 1998. Aquel día la compañía estatal rusa arctikugol trust envió a los habitantes del asentamiento minero un escueto aviso: el yacimiento de carbón quedaba clausurado y todos residentes debían hacer las maletas y abandonar sus casas en menos de 24 horas

 

Desde entonces el tiempo se congeló en la ciudad del fin del mundo, que recibe su nombre de una montaña con forma de pirámide adyacente a la ciudad y que está a menos de 1.000 kilómetros del polo norte

Situada en el archipiélago de Svalbard, de soberanía Noruega, pyramiden –vendida por Suecia a la unión Soviética en 1927– es hoy un fantasma industrial que pierde la batalla contra la naturaleza en medio de una de las regiones más hostiles del planeta

Ahora su único habitante (humano) es el guía y fotógrafo vladimir prokofiev. Y no es de extraña en un lugar en el que al sol la temperatura casi nunca sube de los 10 grados bajo cero

 

A sus 33 años, prokofiev pasa meses aislado en esta ciudad fantasma en la que no hay radio ni televisión, y sus únicos compañeros son los osos polares, los lobos y un piano de cola, el situado más al norte de la tierra

En primavera, se dedica a pasear a grupos de aventureros por las entrañas de pyramiden, ahora un lugar desolado, congelado y aburrido que se conserva tal y como lo dejaron sus antiguos habitantes hace 16 años