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La mansión asturiana copia del palacio parisino de Isabel II, a subasta por un conflicto familiar

Alejandro Bara
Alejandro Bara

El Palacio Jardón lleva un siglo adornando el paisaje asturiano y, aunque siempre ha pertenecido a la misma familia, ahora afronta su momento más crítico: dentro de unas semanas saldrá a subasta.

Situado en la localidad de Viavélez, en el concejo de El Franco, fue construido a principios del siglo XX a petición de Eduardo Jardón Perissé, bisabuelo de los actuales propietarios, que quiso invertir parte de su fortuna en levantar una residencia de verano.

Doctor en Medicina, profesión que sin embargo nunca ejerció, e hijo de un capitán de la Marina Mercante y también empresario y banquero, no escatimó en gastos para dar vida a su palacio de vacaciones, al que bautizó oficialmente como Villa San Jorge, aunque es más conocido como el palacio del apellido de su primer propietario.

Su procedencia de buena cuna y las rentas que conseguía con la explotación inmobiliaria de las propiedades que heredó de su padre, le permitieron viajar mucho al extranjero. Pero fue en París, la ciudad del amor, donde encontró la inspiración que necesitaba: el palacio donde vivió la Reina Isabel II tras exiliarse de España por el estallido de la Revolución de 1868, conocido como el Palacio Castilla (antiguo Palais Basilewsky).

Palacio Basilewsky (posteriormente Palacio Castilla) en tiempos del Segundo Imperio
Palacio Basilewsky (posteriormente Palacio Castilla) en tiempos del Segundo Imperio

El arquitecto español que llevó a cabo el calco del majestuoso inmueble parisino fue Luis Sainz de los Terreros, uno de los arquitectos más importantes de los inicios del siglo XX, quien se encargó de diseñar el proyecto.

Junto a esta obra, el legado de Sainz de los Terreros también incluye otros edificios muy característicos, como el Círculo de la Unión Mercantil e Industrial de la Gran Vía de Madrid, el hotel del Marqués de Rafal en la capital (actualmente alberga la embajada de Bélgica) o el Palacio del Conde de la Revilla en la céntrica calle Arenal, también en Madrid.

Los inicios de la Villa San Jorge no estuvieron exentos de problemas: las restricciones al tráfico marítimo que provocó la Primera Guerra Mundial complicaron la llegada a la costa española de los materiales necesarios para su construcción, procedentes de Inglaterra y Francia, aunque finalmente consiguieron su objetivo: crear uno de los mejores palacios que hay en el mundo, según lo ha denominado el diario Financial Times.

Actualmente, el inmueble forma parte del Patrimonio Cultural de Asturias y no es para menos: es una auténtica mansión. Tiene un jardín de 16.000 m2 que incluye varias construcciones, entre las que están el palacio, la vaquería, la casa del jardinero, la casa del mecánico y un garaje.

Solo el edificio principal tiene una superficie construida total de 2.000 m2, repartidos en cuatro plantas, y cuenta con 10 dormitorios, 5 baños, 2 terrazas, una parcela de 2 hectáreas con jardín y tres terrenos adyacentes que suman otros 15.000 m2 adicionales.

Vista del comedor. Foto: Alejandro Braña
Vista del comedor. Foto: Alejandro Braña
Además, dispone de elementos arquitectónicos como una vidriera firmada por el francés Jules Maumejean. Años después, y ya con sus hijos al frente del negocio familiar, fue el proveedor de la Casa Real de Alfonso XIII. Entre sus obras más famosas destacan las vidrieras de la Casa de América (Madrid), de la Catedral de Burgos, de la Catedral de Sevilla o el Banco de España.
Vista de la escalera del palacio. Foto: Alejandro Braña
Vista de la escalera del palacio. Foto: Alejandro Braña

Un conflicto familiar desata la subasta

A pesar de que el inmueble tiene tanta historia a sus espaldas, un conflicto familiar ha desembocado en la subasta de la propiedad.

Actualmente el Palacio tiene 12 copropietarios, todos descendientes de su impulsor, Eduardo Jardón Perissé, y cada uno de ellos tiene una cuota de la propiedad diferente. Las desavenencias entre los familiares por el precio de venta y el régimen de uso y disfrute, catalogadas por algunos de ellos como irreconciliables, han situado a la subasta como la única solución para acabar con el conflicto.

En septiembre, previsiblemente, se llevará a cabo el proceso de venta con un precio de salida de 1,349 millones de euros. Una cantidad que no representa ni la mitad del precio al que ha sido tasado el inmueble y al que ha estado en venta durante años. La falta de comprador por dicho precio y la urgencia de la familia Jardón de deshacerse de la propiedad familiar están detrás de la rebaja. 

El inmueble esté anunciado en idealista a través de la inmobilairia Grupo Integral.