Quien atraviesa hoy el Paseo de Almería (en la misma ciudad) camina sobre una de las mayores construcciones subterráneas levantadas durante la Guerra Civil. Bajo comercios, viviendas, plazas y calles del centro se extiende una red de más de cuatro kilómetros de galerías, diseñada para proteger a la población de los bombardeos que sufrió la ciudad. En Barcelona, Valencia, Jaén o Cartagena siguen existiendo refugios bajo calles, patios escolares, edificios públicos, antiguos recintos industriales y laderas incorporadas a la trama urbana. Algunos se han convertido en museos.