España presume de una toponimia riquísima entre sus más de 8.000 municipios. Y aunque pueda parecer algo sin importancia, la etimología nos dice mucho de los lugares y nos ayuda a entender su idiosincrasia. Pero, entre denominaciones largas y sonoras, también hay espacio para la brevedad extrema. Hay dos localidades cuyos nombres solo tienen dos letras: se trata de Ea, situado en la costa oriental de Vizcaya, en un entorno natural de gran belleza entre acantilados y el mar Cantábrico; y de Ye, ubicado al norte de la isla de Lanzarote. Se sitúa a los pies del volcán de La Corona y muy cerca del mirador del Río, uno de los puntos panorámicos más espectaculares de Canarias.