Hoy en día parece que si no te haces empresario, mini empresario o algo que tenga que ver con poner en marcha una empresa eres un acoquinado. Normalmente los amigos son los que más animan a los futuros emprendedores a lanzarse a la aventura. Sin embargo, no te fíes cuando oigas frases como “¡Qué buena idea!”, “Eso va a funcionar seguro”, “pide un crédito” o “cuando lo montes, llámame, te echaré una mano”. Son una trampa mortal para el negocio