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Consejos prácticos para dar luminosidad al hogar

Autor: Redacción

Artículo escrito por Sandra Barañano, directora técnica de Cuida tu Casa

La luz crea luz. Y vida. Si tu casa parece una cueva prehistórica por su absoluta falta de iluminación natural, existen maneras de aprovechar al máximo los puntos de luz y no tener que pagar una factura desmesurada. Algunas de ellas son fáciles de poner en práctica y las exponemos a continuación.

  1. Una pintura adecuada: Con una buena mano de pintura se pueden conseguir muchas cosas. Si lo que queremos es enfatizar la sensación de luminosidad es muy recomendable pintar las paredes de blanco. Parece una obviedad, sí, pero pintando de este color las paredes damos luz a nuestra vivienda. Si pareciera una opción demasiado clásica e incluso aburrida, una posibilidad más atractiva podría ser optar por toques de color en una sola pared o una columna. Lo ideal sería combinar el blanco con tonos frescos e intensos en la decoración, como el verde, el azul o el turquesa, para así mejorar la intensidad y la luminosidad de cualquier estancia de la vivienda, pero siempre dando el toque de color en las paredes donde están situadas las ventanas, para que la luz siga reflectándose en las paredes opuestas pintadas de blanco.
  2. Aprovechar al máximo la luz del sol: Las casas que cuentan con grandes ventanales y ningún obstáculo que frene la entrada de la luz natural pueden considerarse privilegiadas. Sin embargo, ¿qué pasa cuando no es nuestro caso? Alguno de los truquillos que podemos utilizar es cambiar las cortinas por visillos, las cuáles siguen dando intimidad pero dejan que la luz natural entre más fácilmente en las habitaciones. Es fundamental que estas cortinas o visillos no sean demasiado gruesos, ya que minimizan en gran medida la entrada de luz natural. Y, por supuesto, debemos lavar las ventanas regularmente porque, aunque resulta obvio, una ventana limpia deja entrar mucha más luz que una sucia.
  3. La decoración también influye: La distribución de los muebles y sus colores son una buena manera de conseguir dotar de mayor luminosidad a las habitaciones. El uso de tonos neutros y colores tierra en mantas, almohadas y alfombras aporta luminosidad y ayuda a crear atmósferas más sosegadas y cálidas. Estos colores contribuyen a conseguir una mayor luminosidad en las viviendas y una sensación de mayor amplitud.
  4. Casa organizada, casa iluminada: Las habitaciones ordenadas y despejadas en las que cada cosa está en su sitio parecen mejor iluminadas, debido a que no hay muebles ni objetos que entorpezcan la distribución de la luz. Cuanto más organizada se encuentre una casa, más iluminada parecerá. Pero, además de ordenada, es importante tener la casa limpia, sobre todo en el caso de las luminarias, las cuáles hay que limpiar con cierta asiduidad para no perder iluminación.
  5. Evitar deslumbramientos: La iluminación en las zonas donde hacemos vida y llevamos a cabo la mayoría de nuestros quehaceres debe ser suficiente para realizar las tareas con comodidad y no tan alta como para que provoque deslumbramientos, ya sean directos o por reflejos. Para cuidar este aspecto y, además, ahorrar luz, es recomendable instalar reguladores de intensidad.

Y es que una buena iluminación puede aportar encanto y personalidad a cada habitación, además de  mejorar el confort y bienestar en los hogares. No hay que olvidar que, al fin y al cabo, las personas pasamos el 90% de nuestra vida en interiores.