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Antonio Izquierdo: "La vivienda debe pensar más en la movilidad que en el crecimiento de la población"

El catedrático de la Universidad de A Coruña repasa los problemas demográficos, qué tipo de hogares crecerán más y el papel de los inmigrantes

Autor: Redacción

Antonio Izquierdo, catedrático de la Universidad de A Coruña, ha destacado en su ponencia de inmonext, las jornadas de referencia del sector inmobiliairio organizadas por idealista, la importancia del factor immigracion en el crecimiento de la población en España.

Y es que los datos muestran que tenemos la tasa de natalidad más baja de toda la UE, con una media 1,3 hijos por mujer, y tres décmas menos que el promedio comunitario. Para que fuera posible el reemplazo de la población haría falta que la tasa de natalidad fuera de 2,05 hijos por mujer. "No es que tengamos una baja natalidad, sino muy muy baja. Y así llevamos 10 años", ha recalcado.

Como consecuencia, la población española está envejeciendo rápidamente y está registrando un crecimiento fuerte de la población mayor de 65 años y de 80 años, lo que está invirtiendo la pirámide poblacional: la base cada vez es más estrecha, mientras que la cúspide se está ensanchando. Y esa tendencia se irá agravando, si tenemos cuenta de que cada año fallecen más personas de las que nacen, y de que somos uno de los países con la esperanza de vida más alta del mundo. 

No obstante, Izquierdo sostiene la inmigración puede ayudar a revertir la situación y mantener el sistema. "El único componente de la ecuación compensadora que crece, y lo hace cíclicamente, es el saldo migratorio: es decir, la diferencia entre inmigrantes y emigrantes. Por eso es tan importante la inmigración, sobre todo si tenemos en cuenta que un 60% de los que vienen se queda para siempre, o al menos hasta la jubilación. Dicho de otro modo: se convierten en habitantes de este país", ha recalcado. Actualmente la población de origen exterior suma 6,5 millones y representa el 14% del total de habitantes.

Los datos oficiales muestran que las principales llegadas se producen de Latinoamérica (sobre todo de venezolanos, colombianos y argentinos), Europa (rumanos) y también está creciendo la inmigración que procede de África y Asia. Solo el año pasado, el saldo migratorio neto fue positivo, con más de 200.000 inmigrantes. 

Y, en su opinión, el sector inmobiliario debe tener muy presentes estos datos, ya que las viviendas que demandan los inmigrantes son muy diferentes a las que busca la población española. "Cada uno de esos inmigrantes buscan vivienda por dos motivos: el precio y en la zona donde residan personas de su nacionalidad", explica.

Por otro lado, Izquierdo ha recalcado que los tipos de hogares que más crecerán en el mercado doméstico son los unipersonales (personas mayores que viven solas) y los de parejas sin hijos. En cambio, entre los inmigrantes están creciendo los hogares de estructura compleja, donde por ejemplo residen varias personas sin vínculos ni parentesco.

"la población foránea es muy heterogénea social y culturalmente así que sus pautas de acceso a la propiedad y al alquiler también los son. Es sabido que los migrantes tienen pautas y aspiraciones residenciales distintas a la de los sedentarios. Y más aún cuando esos migrantes no son comunitarios", ha insistido.

La movilidad, la clave

No obstante, el catedrático reconoce que es muy complicado prever cómo va a evolucionar el saldo migratorio en un plazo de 10-15 años, ya que depende de la coyuntura económica. Por ello, apuesta por "pensar más en trayectorias de movilidad interna que en el crecimiento de la población, porque si la economía crece y las migraciones continúan aumentará de forma leve, aunque no podemos descartar que se reduzca".

Según Izquierdo, la estrategia en torno a la vivienda va a depender más de la movilidad de la población que del crecimiento de los habitantes. En el discurrir de los hogares va a pesar más los ciclos vitales y la diversidad cultural que el aumento del número de personas. Hay que fijarse en variables como la composición de la población, la fragmentación de los hogares y la trayectoria vital de las personas que son las que orientan la dinámica y la estructura de los hogares. "En una frase: crece más la movilidad de las personas que la cantidad de sujetos", ha recordado.

En su opinión, la movilidad serviría tanto para las personas mayores, de las parejas sin hijos como para los inmigrantes. Y estos dos últimos colectivos son los que están más dispuestos a moverse a otro municipio en busca de un empleo, frente a las 'ataduras' de las familias tradicionales. "Eso es lo que va a hacer que las viviendas y los hogares vayan creciendo en una u otra localidad. Por tanto, la vivienda ha de moverse al son que lo hace la población, es decir, basarse más en el aporte migratorio y en la movilidad espacial que en la fuerza de la procreación", ha concluido.

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