El 90% de lo que recogen en la ciudad es reciclado.
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El Cairo
El Cairo Flickr

Dominique Lapierre escribió hace años La ciudad de la Alegría, que tuvo también su película, pero esta otra ciudad también merecería una obra: nos referimos a la ciudad de la basura, Mansheya Nasir, también denominada Mokkatam, localizada al este del centro de El Cairo, en Egipto. Allí reside una comunidad cristiana copta, los Zabbaleen, personas-basura, que se dedican a tiempo completo a la recogida de los residuos de la ciudad. Y podemos imaginar cuánta basura genera al día una megalópolis como El Cairo: los Zabbaleen recolectan el 60% de los desperdicios de la capital egipcia y reciclan el 90% de ellos, casi cuatro veces más que la mayoría de empresas occidentales de reciclaje. En comparación, nuestra clasificación de los residuos en casa parece anecdótica…

En definitiva, este colectivo recoge diariamente hasta 6.000 toneladas de basura por la que cobran unos 100 euros al mes. Y aunque el barrio pueda ser visto desde fuera como un caos, lo cierto es que detrás hay una organización muy sólida: las distintas familias que  viven en edificios de hormigón y ladrillo en los que están sus apartamentos, almacenes, talleres… Cada familia está especializada además en un tipo de reciclaje: papel, plástico, metales.. Habitualmente la planta de debajo de la vivienda es donde separan los residuos y en la superior es donde viven.

Los hombres van recogiendo a hombros, en enormes sacos, o en carromatos, vehículos…. los residuos por toda la ciudad y los llevan a sus viviendas donde las mujeres y los niños son los encargados de clasificarlos: los pequeños se inician con 6 años y a los 8 son ya unos expertos. Las familias dedican al reciclaje de desperdicios entre diez y doce horas al día. Los Zabbaleen son descendientes de los agricultores que emigraron desde el Alto Egipto a El Cairo en los años 40 huyendo de malas cosechas y de la pobreza. Se establecieron alrededor de al ciudad en asentamientos improvisados. Empezaron reciclando primero el cartón y el papel pero luego fueron ampliando su radio de acción a otros residuos: por ejemplo, con los residuos orgánicos alimentan cerdos, patos..  

Las bolsas de plástico y el pvc de las botellas de agua y refrescos es exportado a países como China, de las latas hacen bloques de aluminio. Con otros restos también elaboran objetos de artesanía que intentan vender: un ejemplo de economía circular en la que todo se aprovecha y donde la basura electrónica es un negocio cada vez más deseado por lucrativo.

Invierten en herramientas

Hay quien destaca que los Zabbaleen se distinguen de otros recolectores de basura de otros países porque ellos invierten en herramientas y en aumentar sus conocimientos para el reciclaje: por ejemplo, inventan compactadores de papel, otros de plástico, invierten en camiones, granuladores de plástico, fundidores de aluminio, etc.

A pesar del valioso rol que desempeñan en la ciudad (han recibido reconocimientos y fondos a nivel internacional), a menudo son estigmatizados, primero por ser cristianos (la mayor parte de la población es musulmana) y por supuesto, por trabajar con basura. El barrio no cuenta con electricidad ni agua corriente y sus habitantes tienen una menor esperanza de vida que otros de otras regiones. En verano, además, con las temperaturas estivales, sus condiciones de vida, ya de por sí durísimas, empeoran notablemente.

Los Zabbaleen viven al pie de la montaña Mokattam, de ahí que muchos denominen el barrio con este nombre, donde está la mayor iglesia católica de Oriente Medio, la iglesia de San Simón, también conocida como iglesia de la cueva por esta excavada en la roca. La población del barrio se siente allí muy cómoda y segura.

 

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