Álava, la provincia más extensa del País Vasco, es un territorio de contrastes donde conviven amplias llanuras, sierras escarpadas y pequeños valles que han sido hogar de generaciones durante siglos, y está repleto de concejos y aldeas. El paro del tiempo ha dejado huella en muchos de estos núcleos, dando lugar a aldeas que hoy permanecen deshabitadas. Entre ellas, Villamardones, ubicada en pleno Parque Natural de Valderejo; Aspárrena, cuyos orígenes podrían remontarse a los siglos posteriores a la caída del Imperio Romano; y Otaza, que terminó integrada en el municipio de Vitoria tras diversas reorganizaciones administrativas.