Un tribunal avisa: alquilar una habitación no excluye automáticamente la aplicación de la LAU
El alquiler de habitaciones atraviesa un momento de auge en nuestro país, aunque sigue rodeado de una notable inseguridad jurídica. La duda es recurrente: ¿debe regirse por la Ley de Arrendamientos Urbanos? La respuesta, lejos de ser automática, depende del uso real. El caso arranca en un piso compartido por tres inquilinos. El conflicto se desencadenó cuando, una vez cumplido el plazo pactado en el contrato, la propietaria comunicó su intención de no renovar a una de las inquilinas, solicitando que abandonara la habitación. Ante su negativa a marcharse (entendiendo que tenía derecho a continuar allí), la arrendadora instó el desahucio. Ganó en primera instancia, pero ahora la Audiencia Provincial de Cantabria sentencia que no basta con que el documento hable de “alquiler temporal” mientras la habitación se utilice como residencia estable del inquilino y que puede acogerse a las prórrogas de la LAU.