Cuando el inquilino se vuelve ‘pirata’: alquiler turístico ilegal y multa para el propietario
En Barcelona, así como en otras ciudades de España, existe un fenómeno que crece en la sombra: inquilinos que alquilan pisos bajo contrato residencial para luego subarrendarlos por días a turistas a través de plataformas de alquiler turístico, sin ningún tipo de licencia. El negocio es redondo para ellos -pueden multiplicar por cinco o seis el precio del alquiler- pero devastador para los propietarios, que se encuentran con expedientes sancionadores, multas que pueden superar los 60.000 euros y procesos judiciales interminables.