La idea de Luciano Faggiano era montar un trattoria. Con esa intención, su familia compró un edificio en el centro de la localidad italiana de Lecce. Sin embargo, el restaurante nunca llegó a abrir sus puertas. Durante los trabajos de acondicionamiento se descubrieron restos arqueológicos de la época de los mesapios, símbolos templarios y hasta un monasterio franciscano, todo supervisado por la inquietante presencia de un misterioso fantasma.