Italia ha votado no a la reforma de la constitución. Una reforma que esperaba modificar 46 de los 138 artículos de la Carta Magna pero el 59,95% de los italianos que acudieron a las urnas optaron por el ‘no’, mientras que sólo el 40,05% dieron su voto al ‘sí’. Y con este resultado ha dimitido el ya ex presidente, Mateo Renzi, que vinculó su continuidad a la victoria en el referéndum.
Ahora la dimisión de Renzi abre la puerta a un periodo de inestabilidad política en Italia hasta que se conforme un nuevo Gobierno. La incertidumbre está en establecer un Gobierno técnico provisional o la convocatoria de nuevas elecciones generales.
La reforma de la Constitución pretendía acabar con el “bicameralismo perfecto”, es decir, que el Senado y Congreso dejaran de tener los mismos poderes, reduciendo las competencias al Senado, mediante eliminación de senadores a 100 (de 315) y convirtiendo esta institución en una cámara de representación territorial cuyos miembros no fueran elegidos por sufragio directo, sino a través de los representantes municipales y regionales. Todo ello con el fin de facilitar la aprobación de leyes, puesto que actualmente se necesita la aprobación de ambas cámaras para dar luz verde a cualquier texto legislativo.
La reforma también pretendía aumentar las competencias del gobierno central frente a los gobiernos regionales. El objetivo era reducir costes, agilizar el proceso legislativo y aumentar la estabilidad política en Italia pues en 70 años de democracia ha tenido 63 gobiernos.
Ahora se abre un periodo de incertidumbre. Algunos analistas creen que el rechazo a la reforma constitucional puede ser rentabilizado en términos electorales por el Movimiento Cinco Estrellas, un partido político calificado de populista y antieuropeo. Además, en Europa preocupa el ascenso de los movimientos anti europeístas de este país y una nueva oleada de inestabilidad en los mercados financieros.
Tanto es así que el diario Financial Times hablaba de un riesgo de quiebra para ocho entidades bancarias italianas, principalmente el Monte dei Paschi di Siena que actualmente espera una recapitalización.
Sea como fuere, el Banco Central Europeo (BCE) está listo para desplegar su arsenal intensificando la compra de bonos transalpinos si el resultado del referéndum termina incrementando el coste de la deuda de Italia.
Para Vincenzo de Tommasso, responsable de comunicación de idealista Italia, “la desconfianza y la incertidumbre que provoca en los mercados internacionales esta decisión puede provocar que se complique el acceso al mercado hipotecario de muchos italianos, ya que tendrán que pagar diferenciales más elevados".
"Por tanto, es previsible que en los próximos trimestres veamos cómo se reduce el número de operaciones de compraventas cerradas, y también un empujón a la baja de los precios de venta. La buena noticia, en cambio, podríamos encontrarla en el protagonismo que alcanzaría en un escenario así el mercado del alquiler”, concreta.
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