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José Luis Feito (IEE): “Los mercados internacionales ven en Trump mucho ruido y pocas nueces”

Fuente: IEE
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José Luis Feito, presidente del Instituto de Estudios Económicos (IEE), ha cargado en su último informe contra los populismos que están aflorando en todo el mundo y las razones que utilizan para defender a ultranza las políticas de proteccionismo económico. Una estrategia que tiene más perjuicios que beneficios según el economista.

El caso más evidente es el que está protagonizando Donald Trump en el escaso mes y medio que lleva siendo presidente de EEUU. Su intención de 'hacer grande a América otra vez' esconde, en su opinión, más perjuicios que beneficios.

La idea que tiene en mente el hombre más poderoso del planeta es implantar aranceles a los productos importados de países como México o China. Una propuesta que perjudicará principalmente a los estadounidenses con menos recursos.

“El principal coste del proteccionismo es que si se ponen barreras al comercio van a aumentar sustancialmente los precios de los productos. Si un país importa coches de otro país y les impone un arancel, al consumidor final le va a costar mucho más comprarlo. Y los grandes perjudicados son los trabajadores de menor renta, que son quienes compran más productos importados”, explica Feito, quien insiste en que no tiene sentido apostar hoy en día por las políticas aislacionistas.

“Si el proteccionismo, la prohibición o reducción de importaciones de otros países que pueden poner en peligro puestos de trabajo en el nuestro, fuera una política beneficiosa para los trabajadores de un país lo sería también para los de otros países y, por tanto, debería ser aplicada por todos. Pero si esta política fuera instrumentada por todos los países, entonces no sólo se reducirían nuestras importaciones y, por ende, sus exportaciones, sino también sus importaciones y consiguientemente nuestras exportaciones, ocasionando con ello pérdidas de trabajo mucho más cuantiosas que las que supuestamente se ganarían con las políticas proteccionistas. Es crucial entender las consecuencias extremadamente negativas que tendría el proteccionismo para todos, y especialmente para los grupos que más pretende proteger”, recalca.

Con estas consecuencias sobre la mesa, Feito cree que Donald Trump no demasiadas opciones para llevar a cabo una estrategia antiglobalización por la cantidad de consecuencias que podría suponer. Y esto es precisamente lo que piensan los mercados internacionales.

El mundo no le va a emular y eso es lo que están descontando los mercados mundiales. Hasta ahora no hemos visto desplomes porque los mercados piensan que va a haber mucho ruido, pero pocas nueces. Lo que veremos será un escenario no muy distinto del actual y en el que no va a haber un alto grado de proteccionismo. Lo cierto es que propuestas como imponer aranceles a los productos importados o subir los impuestos a las empresas que estén deslocalizadas no tienen un gran recorrido. Puede que lleve a cabo medidas inesperadas, pero de momento no es esto lo que los mercados creen. Si se equivocan y se producen movimientos más aislacionistas de lo esperado, los mercados se acabarán ajustando a la realidad”, argumenta Feito.

Desde el día 19 de enero, justo antes de que el magnate fuera investido presidente, los principales índices bursátiles han subido. En Wall Street, los avances se sitúan entre el 4,5% y el 5,5% para los indicadores S&P 500 y Dow Jones de Industriales, respectivamente, mientras que en Europa el Eurostoxx 50 ha sumado un 1% y en Asia, el Nikkei japonés ha repuntado cerca de un 1,7%.

Los argumentos falsos del anti libre comercio

A pesar de que Donald Trump se ha convertido en el último ejemplo de proteccionismo a escala global, el primer espada del Instituto de Estudios Económicos asegura que no es el primero. En el Viejo Continente también tenemos varios casos concretos: el del partido político Podemos en España, el de Marie Le Pen en Francia o el que ha protagonizado Reino Unido tras la victoria del Brexit.

A todos ellos el economista lanza el siguiente mensaje: no hay quien pare la fuerza de la globalización, por mucho que se intenten imponer políticas aislacionistas. Feito recuerda que los principales argumentos que usan los partidos, instituciones y políticos populistas en todo el mundo, ya sean de izquierdas o derechas, no se ajustan con la realidad. Por ejemplo, que el libre comercio empobrece a las clases bajas de los países ricos y que dispara los índices de desigualdad.

Para demostrarlo, basta repasar dos gráficos. El primero compara cómo estaban los ingresos públicos en relación al PIB de algunos países de la OCDE en 1970 y cómo estaban en 2014.

Fuente: IEE
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Según se observa en el gráfico, en la mayoría de los países ha crecido la ratio ingresos públicos sobre PIB, lo que a su vez ha permitido aumentar el gasto en la cobertura sanitaria, educativa, de desempleo y jubilación. “La globalización ha impulsado el crecimiento económico y los ingresos públicos lo suficiente como para sostener las pesadas estructuras de gastos públicos”, asegura Feito.

En este sentido, recuerda que frenar el comercio internacional y la globalización hará imposible mantener los ingresos públicos y cumplir las promesas de gasto social. “Es dudoso que con la persistencia e intensificación de estas políticas las sociedades terminen siendo menos desiguales, pero es una certeza que serán más pobres y que los perceptores de rentas bajas y medianas lo pasarán peor, aun en el dudoso caso de que su renta estuviera más cercana a las de los que más ganan”.

El segundo gráfico, por su parte, desmonta la teoría de que cuanto mayor es la apertura comercial de un país, mayor es su nivel de desigualdad.

Fuente: IEE
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El informe asegura que “en los últimos 30 años la desigualdad de rentas ha aumentado en casi todos los países y también lo ha hecho su grado de internacionalización, así como su nivel de renta. No obstante, el gráfico sugiere que la desigualdad ha aumentado menos en los países que han permanecido o se han hecho más abiertos al comercio internacional. Esto muestra que existen otras fuerzas detrás del aumento de la desigualdad y que el comercio internacional tiene, en el peor de los casos, un impacto muy limitado sobre la misma”.

Feito también asegura que es falso que el comercio suponga un freno para los salarios en un país. “Esta visión incurre en una falacia económica que consiste en confundir los costes salariales con los costes de producción. Si los bajos salarios fueran los únicos determinantes del poder exportador de un país, los países africanos liderarían el comercio mundial. Sin embargo, son Alemania, Suiza, Holanda, los países escandinavos, cuyos niveles salariales y de protección social son los mayores del mundo, los que exportan una mayor proporción de su producción total de bienes y servicios que prácticamente duplica la de China o India”, dos de las ‘fábricas del mundo’.

Con todo, el informe concluye que “la tecnología, el comercio internacional y la globalización, apoyados en las instituciones económicas que los sustentan, son las fuerzas que han hecho posible la civilización y, con ella, el tamaño y la calidad de vida actual de la población humana”, concluye el informe.