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Solo una de cada dos empresas prevé un crecimiento de sus ventas este año

Según un estudio de Crédito y Caución, una de cada tres empresas prevé mantener estable su facturación y un 14% cree que empeorará

Gtres
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Autor: Redacción

La crisis del covid-19 ha dejado un impacto de miles de millones de euros en las empresas españolas. A pesar de las medidas que se pusieron en marcha para minimizar el golpe del coronavirus en el tejido productivo, como las inyecciones de liquidez y los estímulos fiscales, el confinamiento y el parón de la actividad provocaron una caída de facturación a más de la mitad de las empresas.

Según Iberinform, filial de Crédito y Caución, una de cada dos compañías percibió un deterioro de la solvencia de sus clientes a cauda de la pandemia y prácticamente una de cada cinco sufrió impagos significativos. En un estudio, explica que “las medidas adoptadas en los primeros meses de estado de alarma obligaron al 86% de las empresas a reducir actividad productiva y comercial. Esta hibernación económica fue muy relevante para el 43%, que tuvo que renunciar a más de la mitad de su operativa habitual”, y lo que califica como un “contexto de sobrecapacidad”.

Y de cara a 2021 las previsiones siguen siendo conservadoras. Aunque se espera un cambio de tendencia, de momento solo 53 de cada 100 empresas esperan que sus niveles de facturación vuelvan a remontar, frente a un 14% que espera que este ejercicio sea peor que el anterior en términos de ingresos y a un 33% que prevé que sus ventas se mantengan estables.

La buena noticia es que está reduciendo el porcentaje de negocios que prevén un empeoramiento de su facturación. En septiembre del año pasado, sin ir más lejos, ése era el pronóstico que manejaba el 25% de las empresas, lo que significa que la proporción se ha reducido en nueve puntos en apenas medio año. En cambio, la proporción de empresas que espera un aumento de ingresos este año se ha incrementado en 10 puntos en medio año, tras pasar del 43% al 53%.

Se recortan los plazos de pago

Otra de las cifras esperanzadoras es la progresiva recuperación de los plazos de pago, que ya se está acercando a los niveles precrisis.

“Hace un año, cuando se tomaron las primeras medidas de distanciamiento social y cierre temporal de la actividad productiva, coincidiendo con la declaración inicial del estado de alarma, el contexto económico provocó un severo empeoramiento de los plazos de pago en las operaciones comerciales. De hecho, los datos de marzo de 2020 reflejaban el peor comportamiento de toda serie histórica del estudio”, recuerda el estudio.

El año pasado, el 24% de las empresas tenía que esperar más de 90 días para cobrar las facturas, superando así el máximo alcanzado hasta la fecha (23% en 2013). Pero actualmentee el porcentaje se sitúa ya en el 13%, por encima del nivel de 2019 (11%), pero ligeramente mejor que en 2018 (14%).

Ahora bien, dos de cada tres empresas afirman que están cobrando las deudas más tarde de lo que les gustaría para poder mantener su cartera de clientes. Y es que en la mayoría de los casos el plazo es de entre 60 y 90 días, por encima de lo que estipuló la Ley 15/2010 de Medidas de Lucha contra la Morosidad para los pagos entre empresas privadas (60 días, mientras que en el caso del sector público el límite es 30 días).

En esa horquilla se encuentran actualmente el 46% de los negocios, la cifra más alta desde 2017, mientras que por debajo de 60 días encontramos al 41% restante, en línea con el resultado de 2018, aunque lejos del 49% registrado en 2019.

La principal razón que se esconde detrás de la morosidad empresarial es la falta de disponibilidad de fondos (ha sido la más citada en las tres oleadas realizadas durante la pandemia y supone el 50% en el último estudio), superando por primera vez desde 2016 al retraso intencionado de los clientes (41%). La complejidad del procedimiento de pagos (15%), la emisión de facturas incorrectas (9%) o las disputas sobre la calidad de los bienes y servicios suministrados (5%) completan las motivaciones esgrimidas por los clientes para retrasar sus pagos.

Las grandes empresas aceleran los pagos

El estudio también hace hincapié en el esfuerzo que han hecho las grandes empresas por pagar a sus proveedores.

Según el documento, “la pandemia ha modificado el comportamiento de los dos principales segmentos de empresa en los que se apoya la economía española: las tres últimas oleadas registran un peor comportamiento entre las pymes que en la gran empresa, algo inédito desde que se empezó a elaborar este estudio. Solo el 33% del tejido productivo ha tenido que aceptar plazos de pago superiores a los deseados por parte de las empresas de mayor tamaño. Se trata del menor porcentaje de la serie histórica, lo que implica un esfuerzo durante la crisis por no agravar las tensiones de liquidez entre sus proveedores”.

En el caso de las pymes, el porcentaje asciende hasta el 43%, lo que se traduce en “un claro empeoramiento en las dos primeras oleadas de la pandemia y un síntoma del intento de trasladar a través de la cadena de valor los problemas de tesorería que está generando la pandemia en este segmento. En la última oleada, sin embargo, se observa una mejora de su comportamiento”.