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Hipotecas, salarios, cesta de la compra… así vivían los españoles hace 100 años

Una imagen de la España del siglo pasado
Autores: Carlos Salas (colaborador de idealista news), Deva Salas (colaborador de idealista news)

¿No se han preguntado cómo vivíamos hace 100 años? Un rastreo por las bases de datos del Instituto Nacional de Estadístico (INE) nos da unos precios sorprendentes en 1916, y unos salarios de risa. Un kilo de pan, 0,46 pesetas. Un kilo de carne de vaca, 1,82 pesetas. Un kilo de bacalao, 1,77 pesetas. Un kilo de patatas, 0,19 pesetas. Un kilo de garbanzos, 0,86 pesetas. Un litro de vino, 0,51 pesetas. Un litro de leche, 0,40 pesetas. Un litro de aceite, 1,19 pesetas. 

Eso era lo que costaban esos productos básicos de la cesta de la compra entre finales de 1915 y principios de 1916, según el anuario estadístico del INE.

¿Y eso era mucho o poco pata la época? ¿Cuánto ganaba un trabajador?
Bueno, eso (como ahora) dependía de la provincia y del oficio. Desde luego, no había community managers, ni controllers. Más bien obreros metalúrgicos, pintores, zapateros y costureras. Un albañil por ejemplo ganaba unas 6 pesetas al día en el mejor de los casos. Pero no en todos los sitios sino en Barcelona y Madrid. En Valladolid podía ganar 2 pesetas al día.

Para saber cuál era el poder adquisitivo, se suele escoger la cesta de la compra para comprobar el peso de los productos básicos en un salario normal. Por ejemplo, una docena de huevos costaba 1,26 pesetas en 1916 lo que equivalía a la mitad del jornal (diario) de un albañil en España, es decir, esa docena de huevos la podía pagar con medio día de trabajo. Pero entonces se trabajaban seis días a la semana, y la semana laboral superaba fácilmente las 50 horas.

Hoy, una docena de huevos en un hipermercado oscila entre 2,30 y tres euros. Eso equivale a una media hora de trabajo de alguien que gane el salario mínimo interprofesional. Y tomando en cuenta que trabaja 22 días al mes, y no hace más de 40 horas a la semana. En resumen, hoy la cesta de la compra supone menor esfuerzo de trabajo. Muchos menos que hace cien años.

En 1916 se constituyeron más de 24.000 hipotecas por un valor de 424 millones de pesetas (unos 2,5 millones de euros de hoy). Hoy se pueden constituir esa cantidad en un solo mes. Lo curioso es que la inmensa mayoría de las hipotecas de 1916, es decir, 18.777 hipotecas, se pagaban antes de seis años. Hoy la hipoteca media es de 20 años.

España era un país endeudado hasta las cejas. Los presupuestos de 1917 que se elaboraron en 1916 preveían unos ingresos de 550 millones de pesetas y unos gastos que casi llegaban a mil millones, el doble. Eso hoy sería castigado por la UE. 

Para financiar ese déficit, el Estado recurría a la deuda pública, que se acercaba a los 10.000 millones de pesetas.  La renta nacional del país era de 15.800 millones. Eso quería decir, que la deuda equivalía al 63%. Hoy equivale casi al 100%. Es decir, somos más ricos y estamos más endeudados.

En España había 45.000 teléfonos para una población de 20 millones de habitantes. Hoy somos 47 millones de habitantes y hay más teléfonos (móviles) que personas. Eso lo dice todo

En aquella época, Europa estaba en medio de una guerra y España, neutral, se convirtió en abastecedor de materias primas y otras cosas. El producto interior creció a un ritmo superior del 3% anual, más o menos como ahora, pero unos años después de la guerra, a partir de 1921, se desplomó y retrocedió.

En resumen, las comparaciones son en general bastante engañosas porque hoy se producen artículos en masa y los sistemas de distribución y la competencia abaratan los precios. Tampoco tenemos los mismos sistemas laborales, ni horarios. No había entonces protección al trabajador, ni seguro de desempleo digno. Además, entonces se invertía más en comida y menos en vestido. Pero por lo menos las comparaciones sirven para saber cómo se vivía entonces y lo que costaba ganarse la vida.