España es un país que ofrece una gran calidad de vida a sus habitantes tanto en el ámbito personal como en el profesional. Según el Índice de Desarrollo Humano (IDH) de las Naciones Unidas, España ocupa el puesto 25 entre 189 países, superando la media mundial y la de la Unión Europea.
Una encuesta realizada por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) entre ciudadanos de las 15 mayores urbes españolas ha situado a Vigo al frente del ranking de la calidad de vida, seguida de Zaragoza y Bilbao.
La demanda de viviendas de lujo en países como Grecia, Italia, Portugal y España para un perfil extranjero de alto poder adquisitivo sigue destacando pese al actual contexto económico de incertidumbre, según la agencia Berkshire Hathaway HomeServices. La inmobiliaria de Warren Buffett apela a la “calidad de vida” en estos países para mantener el interés de la inversión foránea en destinos de sol, playa, campos de golf, con buena gastronomía y, también, beneficios fiscales.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la esperanza de vida mundial actual es de 72 años (74,2 años para las mujeres y 69,8 años para los hombres). Japón tiene la mayor esperanza de vida, con 84,67 años. España (83,6 años) se encuentra en el cuarto lugar, por detrás de Suiza (83,8 años) y empatado con Singapur.
Los españoles han vivido en peores condiciones durante 2020 frente a los años anteriores, según el reciente Indicador Multidimensional de Calidad de Vida (IMCV), un estudio experimental publicado por el INE. La pandemia del coronavirus ha marcado los principales indicadores, como la disminución de la esperanza de vida por culpa del covid-19, pero también empeoran los indicadores relacionados con la vivienda, como la población que sufre problemas por ruidos (22%), la que reside en hogares con deficiencias estructurales (20%) o con falta de espacio (7,6%).
Una encuesta realizada por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) entre los ciudadanos de las 15 mayores urbes españolas sitúa a Vigo al frente del ranking de la calidad de vida, seguida de Zaragoza y Bilbao, mientras que Madrid, Barcelona y Palma ocupan las tres peores posiciones. Entre las variables analizadas están la movilidad, la seguridad ciudadana, los servicios de salud y de educación, la contaminación, el mercado laboral, el coste de la vida, la limpieza urbana y la vivienda.
Los datos no engañan y vienen a confirmar lo que muchos ya sospechábamos. Según la publicación especializada en medicina Lancet, nuestro país lidera el ranking europeo en vida saludable y ocupa uno de los primeros puestos del mundo, gracias a la elevada esperanza de vida y al número de años que los españoles disfrutamos de buena salud. La dieta mediterránea y el clima cálido están entre nuestros principales puntos fuertes.
¿No se han preguntado cómo vivíamos hace 100 años? Un rastreo por las bases de datos del Instituto Nacional de Estadístico (INE) nos da unos precios sorprendentes en 1916: un kilo de pan, 0,46 pesetas; un litro de leche, 0,40 pesetas; y una docena de huevos, 1,26 pesetas. Aquel año se firmaron 24.000 hipotecas por un valor de 424 millones de pesetas (unos 2,5 millones de euros de hoy) y el salario medio de un albañil era de 6 pesetas al día, en el mejor de los casos
Europa sigue siendo la región con los índices de calidad de vida más altos del planeta.
Para una de las revistas de estilo de vida más prestigiosas del mundo, Monocle, Madrid tiene mejor calidad de vida que Barcelona a pesar de que no tiene mar. ¿Por qué? Por el acceso a los servicios públicos, la seguridad, la oferta cultural, los precios de vivienda y alimentación y, cómo no, las horas de cierre de los bares.
La crisis del sector inmobiliario ha provocado que muchos ciudadanos españoles muestren su preocupación por la vivienda, según un estudio realizado por la organización de consumidores (ocu).
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