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Los españoles son los inversores europeos que tienen más tolerancia al riesgo

Autor: Redacción

A los españoles no nos suele gustar el riesgo, y mucho menos cuando se trata de invertir nuestro dinero. Nuestro perfil de inversor siempre ha sido más bien conservador, lo que significa que preferimos recibir una rentabilidad reducida a cambio de no poner en peligro nuestro patrimonio. Sin embargo, el momento exepcional que vive el mercado, con los tipos en mínimos y medidas de liquidez millonarias, está cambiando radicalmente la tendencia.

Según la gestora del banco de inversión francés Natixis, el coeficiente de aversión al riesgo de los inversores en España se sitúa en 1,04, el registro más bajo de Europa y el cuarto más reducido de las principales potencias de América, Europa y Asia analizadas por la firma. Lo que significa que cada vez digerimos mejor la inseguiridad en nuestras carteras.

La encuesta que ha realizado la entidad entre 2.400 asesores de casi una veintena de países (150 de ellos en España), basada en los datos del Massachusetts Institute of Technology (MIT), revela que son los inversores de Hong Kong los que mejor digieren el riesgo (son los únicos por debajo de 1), seguidos de los mexicanos y los colombianos.

La media global se sitúa en 1,07, igual que Italia, por encima de Estados Unidos (1,04, como España) y Alemania (1,06). En cambio, al otro lado del ranking se sitúan Francia (1,14), Argentina (1,15), Canadá y Suiza (empatados en la zona de 1,17), cuyos inversores son los que peor lo toleran.

Otra cifra curiosa del informe es que, precisamente, los tres nombres europeos que están por debajode la media global (España, Alemania e Italia) son los que encabezan la lista de países donde los clientes están más interesados en debatir con su asesor sobre el riesgo que hace un año. En ellos, la proporción alcanza el 75%, mientras que en Estados Unidos se sitúa en el 62%, en Reino Unido, el 58% y en Canadá o Panamá, alrededor del 55%.

Uno de los motivos que explican este resultado es que la eurozona está viviendo un 2015 repleto de problemas internos, como las tensas negociaciones del tercer rescate de Grecia o las elecciones helenas, catalanas, las generales en España y en otros países europeos. Como muestra, basta recordar que el cuarto país con el porcentaje más elevado es Francia (69%) y que ni Suiza, ni Reino Unido (los otros dos nombres europeos) están dentro de la moneda común.

 

Las inversiones alternativas, al alza

Otro de los puntos más interesantes del estudio es el que se centra en el auge de las inversiones alternativas y en la búsqueda de un mayor riesgo por parte de los inversores domésticos.

Este cambio se debe a que estamos en un escenario que mezcla unos tipos de interés históricamente bajos (el precio del dinero se mantiene en mínimos en medio mundo) con medidas extraordinarias por parte de algunos bancos centrales. En Europa, por ejemplo, tenemos el famoso QE, el multimillonario programa de compra de activos en los mercados secundarios del Banco Central Europeo.

La consecuencia de estas políticas expansivas ha sido la drástica reducción de las rentabilidades de muchas de las opciones más recurrentes de los inversores, como los depósitos bancarios, la deuda corporativa (bonos de las empresas) y la deuda soberana (bonos de los países).

Por eso, ocho de cada diez asesores españoles afirma que sus clientes están más dispuestos a asumir un mayor riesgo de inversión en su cartera. Algo que, precisamente, los expertos han aconsejado en los últimos meses.

¿Y qué opciones hay sobre la mesa? La gestora de Natixis asegura que “los modelos tradicionales (como las acciones o los bonos) pueden no sostenerse en los complejos mercados actuales, y obligan a los asesores a reconsiderar el papel de las inversiones alternativas y la combinación de inversiones activas y pasivas en las carteras”. Entre esas inversiones diferentes están, por ejemplo, los cada vez más cotizados activos inmobiliarios, las materias primas o los futuros, que cada vez están más presentes en las carteras de los inversores.

“Existe una necesidad percibida de sustituir las técnicas tradicionales de construcción de carteras (63% a nivel mundial frente al 79% en España) y las inversiones alternativas pueden proporcionar una diversificación adecuada. El 76% de los asesores domésticos asegura utilizarlas, frente al 70% de la media mundial”, insiste el informe.

Ahora bien, no podemos olvidar que estas tácticas no pueden acoplarse al común de los inversores: más de la mitad de los asesores usa las inversiones alternativas para los clientes cuyos activos se sitúan entre 1 y 5 millones de dólares (entre 890.000 euros y 4,5 millones de euros), mientras que solo cuatro de cada diez las pone en práctica con sus clientes del mercado general (aquellos que tienen unos activos de menos de medio millón de dólares).

Dejarse llevar por las emociones, el error más garrafal

La encuesta de la firma también ha puesto nombre y apellidos a los principales errores que cometen los inversores particulares en todos estos países y su conclusión es clara y concisa.

Para el 59% de los encuestados uno de los grandes fallos es no contar con un plan financiero (es decir, no tener una estrategia de inversión), mientras que el 69% asegura que un error frecuente es enfocarse demasiado en el corto plazo y el 73%, que la mayor equivocación es dejarse llevar por las emociones.

“Las caídas de valor repentinas y pronunciadas que pueden darse en los mercados a menudo conducen a decisiones igualmente difíciles y provocadas por las emociones. Este tipo de reacción visceral es lo que con frecuencia lleva a los inversores a comprar caro y vender barato”, concluye la gestora de Natixis.