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Las fórmulas más usadas por los ricos para esconder su dinero y no pagar impuestos

Autor: Redacción

Una investigación internacional ha filtrado los bautizados ‘Papeles de Panamá’, con los que se han descubierto más de 11 millones de documentos que incluyen los nombres y apellidos de políticos, empresarios y famosos de todo el mundo que han usado empresas opacas para eludir, supuestamente, el pago de impuestos en sus respectivos países.

Los expertos recuerdan que tener una sociedad en el extranjero no es ilegal siempre que se declare en el país donde resida el propietario, aunque el hecho de que esté ubicada en un paraíso fiscal siempre aumenta las sospechas de que se haya cometido algún tipo de irregularidad. Ahora bien, los paraísos fiscales no son la única vía que tiene una gran fortuna para ocultar su patrimonio… o, al menos, intentarlo.

Según publica la BBC, entre las fórmulas más utilizadas también se encuentran la creación de una empresa fantasma o el pago al portador. Resumimos en qué consiste cada alternativa:

1. Crear una empresa fantasma. Las empresas fantasmas parecen desempeñar un negocio legítimo, pero en realidad su única función es manejar el capital del dueño escondiendo su identidad.

¿Cómo? Usando los nombres de los empleados y los directivos como tapadera, entre los que pueden estar desde abogados hasta el personal de limpieza, que se presentan ante las autoridades como propietarios y gestores de los fondos que maneja la sociedad. Este equipo presta su firma y sus nombres en los documentos que remite la compañía para que la empresa parezca normal.

Este tipo de empresas no solo se utilizan para evadir impuestos, sino también para cometer otro tipo de irregularidades. En nuestro país, por ejemplo, el Gobierno destapó casi 90.000 empresas fantasma entre 2012 y 2014, unas compañías ficticias que no tenían actividad pero que estaban dadas de alta en los registros cuyo objetivo era dar acceso a prestaciones a los trabajadores mediante el pago de cantidades a su costa.

2. Ubicar la sede en un paraíso fiscal. Estas empresas fantasmas no quieren levantar sospechas, por lo que deben situar su sede en centros financieros offshore, lo que se conoce como paraíso fiscal. Así, en vez de operar desde las grandes capitales, eligen países pequeños e islas que cobran unos impuestos muy reducidos (a veces incluso nulos) sobre las transacciones financieras, cuentan con unos reguladores poco exigentes y permiten el secreto bancario (por tanto, no tienen convenios en materia tributaria con otros países). La Agencia Tributaria española, por ejemplo, este año va a intercambiar información con unos 80 países.

3. Blanquear dinero. Esta táctica consiste en ‘lavar’ dinero obtenido de manera ilegal para que pueda ser usado sin levantar ningún tipo de sospecha y es usada de forma habitual por traficantes, estafadores y corruptos que han acumulado una cantidad importante de dinero y que no pueden gastarlo porque podrían ser descubiertos. Para blanquearlo, basta con invertirlo en la compra de obras de arte, joyas, inmuebles o coches y vender los activos después para justificar el aumento del patrimonio. [Consulta aquí algunos ejemplos sencillos].

4. Tener acciones o bonos al portador. Esta herramienta funciona igual que los cheques al portador: si vas al banco con un cheque de 5.000 euros al portador, el dinero lo cobras tú, pero si has tenido la mala suerte de que te lo han robado, lo cobrará quien lo porte, de ahí su nombre.

El problema es que las acciones y los bonos al portador suelen ser mucho más cuantiosa que esos 5.000 euros del ejemplo del cheque, por lo que se guardan en cajas de seguridad, maletines y similares, lo que impide saber a quién pertenece en el caso de que se conozca su existencia. La BBC recuerda que Estados Unidos dejó de vender bonos al portador en 1982 porque eran muy fáciles para tapar actividades ilegales.

Con todo, no podemos olvidar que estas tácticas son más habituales de lo que pueda parecer. Según un informe reciente de Oxfam Intermón, actualmente hay 7,6 billones de dólares ocultos en jurisdicciones opacas (en euros, hablamos de unos 7 billones), una cantidad que se corresponde aproximadamente con el PIB conjunto de Reino Unido y Alemania.