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Manual del perfecto defraudador: ocho formas creativas de blanquear dinero

Cómo se blanquea el dinero negro
Autor: Carlos Salas (colaborador de idealista news)

Todo el mundo escucha que los estafadores o los mafiosos blanquean dinero, pero pocas personas saben cuál es el mecanismo que convierte dinero negro en blanco. Casos sonados como el de la familia Pujol, Vitaldent o la Operación Púnica han revelado las creativas fórmulas de los presuntos defraudadores a la hora de ‘lavar’ grandes capitales, que van desde sacarlo del país en maletas a usar una red de sociedades interpuestas, pasado por ‘invertirlo’ en coches o propiedades de lujo. 

Un ejemplo para entenderlo mejor: un propietario de un bar sirve 20 mesas a la hora del mediodía. Pero solo la mitad le pide la factura. El resto paga sin ticket. Imaginen que ese propietario no registra ese día las comidas sin ticket, sino que pasa ese dinero a una caja B

Cuando llegue la hora de hacer la declaración de impuestos, solo aparecerá en la declaración los menús que se registraron con factura o ticket. El resto ya es opaco.

Ahora imaginen que no se trata de un restaurante sino de una empresa de mayor escala, como una red de franquicias dentales o una promotora inmobiliaria. Los volúmenes ya son muy serios. De millones. 

Claro que al ser dinero opaco, debe seguir siendo opaco. Si el defraudador lo ingresa en una cuenta corriente en grandes cantidades, es posible que Hacienda lo detecte algún día porque los bancos están obligados a informar de cifras grandes. Entonces, el propietario lo mantiene en billetes y lo guarda en un cajón encima del armario de su habitación (¿no les suena al caso Púnica?). Es dinero negro. No declarado a Hacienda.

¿Cómo blanquearlo? Hay varias fórmulas: 

Sacarlo en maletas. La ley dice que si alguien quiere sacar más de 10.000 euros de España debe declararlo. Y si va a mover más de 100.000 euros en efectivo dentro de España, tiene que declararlo. Los defraudadores pueden hacer dos cosas: fraccionarlo en menos de 10.000 euros y pasar la frontera, o saltarse esas normas y viajar con coches llenos de billetes hasta Suiza, Gilbraltar o Andorra (es lo que hacían los Pujol). Una vez allí crean una sociedad y abren cuentas corrientes. Hecho esto, empieza el blanqueo cuando el dinero vuelve a España invirtiendo en…

Sector inmobiliario. Una sociedad radicada en un paraíso fiscal u opaco, realiza compras de inmuebles en España. Ya está blanqueado. Esos inmuebles pueden revalorizarse con el tiempo, y ser mejor negocio que tener el dinero muerto de risa en el banco.

Coches, joyas, lujo y préstamos. Una vez que existe una sociedad en el extranjero que guarda el dinero negro, la entrada de ese dinero en España puede acabar en coches de lujos (al dueño de Vitaldent se le decomisaron más de 30 unidades), en joyas o en cualquier artículo de lujo. También puede ingresar ese dinero en España como un préstamo, que se hace la misma persona a través de la sociedad con nombre raro radicada fuera del país, aunque Hacienda no lo sabe.

El billete de Lotería. El defraudador conoce a una persona que haya ganado un billete de Lotería. Entonces, le compra el billete dándole una pequeña ganancia. Luego se va y cobra el billete en cualquier establecimiento de ONLAE, y así puede justificar ante Hacienda esa enorme cantidad de dinero que de pronto ha ingresado en su cuenta. Este método era ideal hasta que Hacienda obligó a los propietarios de billetes premiados a pagar impuestos: tienen una retención del 20% de la cantidad a partir de 2.500 euros.

Casinos. Es una fórmula sencilla. El defraudador va a un casino y compra fichas muy altas para jugar. Pero al final, no juega todas. Y en lugar de ir a la caja cambiar el dinero por efectivo, pide un cheque. Si Hacienda le pregunta por qué tiene de repente tanto dinero en su cuenta, él dirá que le tocó un buen premio en el casino y la prueba es el cheque.

Obras de arte. Consiste en comprar una obra de arte, y luego ponerla a subasta. A la subasta asiste un compinche que puja por una cifra muy elevada. Cuando se lleva la obra y paga, devuelve la obra al defraudador y se queda con una comisión. El defraudador por supuesto retiene la obra y encima ha cobrado el dinero de la casa de subastas. Es dinero blanco.

Sociedades interpuestas. Para despistar a Hacienda, los defraudadores crean una serie de sociedades interpuestas que realizan operaciones ficticias entre ellas y que emiten facturas falsas. En el origen, suele haber una sociedad radicada en un paraíso fiscal. 

División. El defraudador crea varias cuentas corrientes, divide la cantidad de dinero negro y va ingresando pequeñas cantidades (inferiores a 10.000 euros) en cada una. En teoría, Hacienda no detectará nada porque el banco no tiene la obligación de notificarlo a las autoridades cuando son cifras pequeñas. Cuando el defraudador ya acumule una seria cifra, puede invertir en el sector inmobiliario. Por cierto, que el banco chino ICBC tenía la obligación de reportar las inmensas cantidades que se estaban enviado a China pero no lo hizo. Por eso han detenido a los directivos.