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Estos son los objetos más curiosos vendidos en las casas de subastas

Sotheby's
Sotheby's
Autor: @Lucía Martín (colaborador de idealista news)

Si no te has enterado de que el pasado 20 de julio se cumplieron 50 años de la llegada del hombre a la Luna es que o vives en una caja o estás de vacaciones totalmente desconectado.

En efecto, ya ha pasado medio siglo de aquella frase famosa, “Un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la Humanidad” y, aparte de retransmisiones especiales o de libros sobre la materia, la famosa casa de subastas Sotheby’s también ha decidido celebrar el aniversario poniendo a la venta un lote de productos relacionados con la efeméride, entre los que destacan una serie de grabaciones de vídeo en las que se ven ese primer paso (y se oye la frase del astronauta), o se escucha la llamada al entonces presidente Richard Nixon, imágenes de las primeras recogidas de muestras, etc.

La casa de subastas también logró su particular agosto (se espera que solo las cintas puedan venderse por 2 millones de euros) con guantes de los astronautas, trajes lunares... [Puedes consultar aquí la peculiar lista de artículos que se subastaron]. Una de las primeras fotos tomadas tiene un precio de salida estimado entre 3.000 y 5.000 dólares (en euros, entre 2.700 y 4.490).

En 2017, Sotheby’s ya vendió una bolsa estampada con las palabras “Lunar Sample Return”, con polvo lunar, que usó Armstrong en esa primera misión. ¿El precio de venta? Nada menos que 1,8 millones de dólares (1,61 millones de euros, aproximadamente. 

Y es que cuando uno es un coleccionista, el precio del objeto pasa a un segundo plano: vinos, antigüedades, coches, e incluso mechones de pelo. Se podría pensar que hablamos de un bazar chino pero en realidad son los inventarios de las grandes casas de subastas por cuyas salas pasan cada año miles de objetos, a cada cual más curioso.

Recopilamos aquí algunos de ellos, partiendo de una premisa importante: para establecer su precio de salida influirán determinadas variables como el estado de conservación (importantísimo), la rareza del objeto y por supuesto, la demanda.

En España, en el catálogo aparecerá el precio de salida de la pieza mientras que en las subastas internacionales aparece una estimación baja y una alta. Con el vendedor se suelen negociar dos cosas: el precio de la pieza que aparece en el catálogo, como hemos dicho, y la reserva, que es el mínimo a partir del cual se está dispuesto a vender.

  • Si eres melómano: ya se sabe que la muerte suele disparar los precios de los objetos que pertenecían a esa persona. Por ejemplo, tras el fallecimiento de Michael Jackson, del que se han cumplido recientemente 10 años, se produjo una fiebre coleccionista sobre su figura. Y, cualquier cosa se vende: por ejemplo, el pelo. Se ha llegado a subastar pelo de John Lennon, de Beethoven o de Elvis Presley, cuyo mechón se vendió por 115.000 dólares (unos 103.000 euros). Un apasionado de los Beatles pagó 7.000 libras (unos 7.800 euros) en una puja en Hansons por una chaqueta azul que vistió Lennon a finales de los sesenta (también se vendieron sus icónicas gafas redondas). En Londres, Christie’s subastó una colección de canciones escritas por Jim Morrison: por 33 líneas escritas en tres páginas se pagaron más de 60.000 libras (más de 67.000 euros). 
  • Los forofos del cine tampoco se quedan atrás en cuanto a pasión coleccionista se refiere: desde carteles de películas a partes del decorado de rodaje, ropa, coches... Una de las piezas más icónicas que ha salido a subasta fue el vestido con el que Marilyn Monroe le cantó “Cumpleaños feliz” al presidente Kennedy: se vendió por 2,7 millones de dólares. Los seguidores de James Bond también suelen ser habituales de estas subastas: Christie’s subastó, por ejemplo, el Aston Martin 6 litros V12 DBS Coupé utilizado por Daniel Craig en Quantum of Solace: se vendió por 241.250 libras (el precio estimado en la subasta se situaba en 100.000 y 150.000 libras). La primera vez que la marca automovilística hizo acto de presencia en una de Bond fue en 1964, en Goldfinger.
  • Las figuras históricas también cotizan alto: por ejemplo, también se ha vendido el inconfundible bolso Asprey que siempre llevaba la Dama de Hierro, Margaret Thatcher (28.000 euros) e incluso se llegó a subastar la ventana del 6º piso de la biblioteca de Texas desde la que se disparó al presidente Kennedy. Se pagaron más de 3 millones de dólares por ella en una subasta de internet, aunque luego han corrido ríos de tinta sobre la autenticidad de la misma. Y es que lo del certificado de autenticidad es fundamental para estar seguro de que no te están dando gato por liebre. Al que no le timaron fue al coleccionista privado (sus nombres rara vez salen a la luz) que se quedó con la pistola del mafioso Al Capone: le costó 77.000 euros. El arma venía acompañada de una misiva de la mujer de Capone en la que confirmaba su autenticidad, junto con un informe de balística.

En definitiva, que casi todo se vende: un friki de la informática pagó 387.000 dólares por un ordenador personal Apple de 1976; la moneda Double Eagle, de 1933, fue vendida en Nueva York por más de 7 millones de dólares. Y es que, ¿realmente tiene precio dejar boquiabiertos a tus comensales con el vino que pones en la cena? Pues sí, lo tiene: el millón de dólares que se pagó en Sotheby’s, por ejemplo, por 50 cajas de Château Mouton Rothschild 1982. Esperamos que el vino no estuviera picado.