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El grafeno, ¿material milagroso? Quizá, pero tu próxima casa no se construirá con él

Material de construcción compuesto de grafeno
Autor: Hoja de Router (colaborador de idealista news)

Si, en general, dicen que no es oro todo lo que reluce, en el mundo de la innovación arquitectónica no iba a ser menos. Mientras el sector vive en primera fila el agotamiento de alguno de los recursos más utilizados para la construcción, todo indica que el futuro pasa por el grafeno. Pero no, no todo es lo que parece.

Es extremadamente elástico, fuerte y sus innumerables y asombrosas propiedades le han servido para ser conocido como ‘material milagro’. Señalado por muchos como el ingrediente que servirá para revolucionar la electrónica y dejar el silicio en el pasado, del grafeno también se espera que llegue a la arquitectura y a la ingeniería para destronar al hormigón e incluso al acero.

Sin embargo, un reciente estudio apoya las teorías de aquellos que ven en el grafeno más humo que revolución. Robert Ritchie, investigador del Lawrence Berkeley National Laboratory,  ha descubierto que las expectativas creadas en torno a algunas de las características del grafeno, del que se ha llegado a decir que es 200 veces más fuerte que el acero, no se corresponden precisamente con la realidad. 

“Este material tiene, sin duda, una resistencia muy elevada, pero tiene una particular baja tenacidad, menor que el diamante”, explica Ritchie.  Recordemos que el diamante es uno de los materiales más duros conocidos, si bien su tenacidad no es tan buena: esto es, no podremos rayarlo pero sí romperlo a golpes.

Así, aunque el grafeno sea un material fuerte,  su resistencia a la fractura –característica más que necesaria para convertirse en material de construcción en un futuro– deja bastante que desear.  

La investigación se ha realizado con el grafeno policristalino, obtenido a través de un proceso químico y que es, a día de hoy, la forma de grafeno más barata. De esta forma, la opción que más puntos tendría para dar el salto al mundo de la arquitectura supondría, por ahora, un peligro.

“Un balón de fútbol se puede colocar en una sola hoja de grafenomonocristalino sin romperlo”, explica el investigador. Sin embargo, “un balón de fútbol es demasiado pesado y el grafeno policristalino solo puede soportar una pelota de ping-pong”.

De este modo, por el momento el grafeno podría llegar a proponerse como un material de revestimiento, pero parece estar lejos de ser un firme candidato para proyectos de rehabilitación, reforma o incluso construcción de edificios.

No obstante, aún hay esperanza para los defensores de este material. Si bien la decepción ha llegado de la mano de las hojas de grafeno policristalino, todo dependerá de la capacidad de fabricar en masa otros tipos de grafeno que sean útiles para la construcción y, a la vez, lo suficientemente económicos.

Así, seguimos ante uno de los nanomateriales que podrían llegar a revolucionar el mundo de la arquitectura, pero aún le queda mucho camino por recorrer. Si el grafeno lleva tiempo generando expectación gracias a sus maravillosas características, todo apunta a que aún faltan años para que se llegue a disfrutar de sus supuestas e innumerables aplicaciones. También es posible que se trate tan solo de una eterna promesa.