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El ‘ladrillo negro’ o cómo hacer que el viejo ladrillo sea más ecológico, barato y resistente

Autor: Hoja de Router (colaborador de idealista news)

Hace tiempo que sabemos que los ladrillos son un mal necesario. En un mundo donde todo evoluciona a una velocidad de vértigo, sigue siendo mayoritario el uso de este material para la construcción, pese a que para su fabricación se necesita demasiada energía y esto resulta muy dañino para el medio ambiente. Para tratar de revertir la situación, son ya diversas las iniciativas que buscan reinventar o reemplazar al ladrillo.

La más reciente es la que ha desarrollado un equipo del MIT Tata Center for Technology & Design capitaneado por Michael Laracy y Thomas Poinot, que se han propuesto dar un giro a la fabricación de ladrillos en la India, donde una producción desorbitada está empezando a tener inesperadas consecuencias.

En este país en el que, durante siglos, el material empleado para todo tipo construcciones ha sido el ladrillo, la industria ha crecido de tal forma que, para seguir respondiendo a la demanda, está acabando con algunos recursos naturales. La tierra vegetal para las cosechas escasea, debido al efecto invernadero que provocan las chimeneas de las fábricas que trabajan a pleno rendimiento, y las cantidades de barro han disminuido notablemente como consecuencia de la producción desenfrenada.

Para intentar poner remedio a este problema, Laracy y Poinot han creado un nuevo ladrillo ecológico que podría ser una alternativa al clásico de arcilla roja. Un nuevo material con el que estos investigadores pretenden solucionar dos situaciones complicadas de un plumazo. No solo persiguen remediar la problemática de la industria del ladrillo, sino que también buscan aprovechar los residuos que generan las fábricas de papel en la India, cuyo crecimiento está afectando negativamente al entorno natural.

Estos jóvenes ingenieros han comprobado que las 800 fábricas de la industria papelera, que cada día necesitan quemar materias primas baratas para producir la energía que necesitan, producen alrededor de 80.000 toneladas diarias de cenizas, unos residuos que acaban por inundar grandes porciones de tierra destinadas al cultivo. Con esa cantidad ingente de desechos, Michael Laracy y Thomas Poinot quieren crear sus nuevos ladrillos ecológicos, los ladrillos eco-BLAC.

Ya se han puesto manos a la obra. Empresarios indios del papel han querido contribuir a la causa y han puesto a disposición de estos investigadores todo tipo de recursos para que puedan crear los primeros prototipos. Ya han tenido ocasión de poner a prueba su nuevo material.

Han comprobado el grado de compresión al que pueden someterse sus ladrillos ecológicos, así como su capacidad para absorber el agua
Aunque todavía están comprobando su durabilidad, los resultados de los exámenes realizados hasta la fecha han sido muy satisfactorios. Su optimismo es tal que Laracy asegura que sus ladrillos pueden superar a los de arcilla roja “en términos de resistencia”.

Esta no es la única iniciativa que pretende reinventar el concepto del ladrillo. Otro grupo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts, en colaboración con el Lawrence Livermore National Laboratory, ha desarrollado un novedoso material tan ligero como el aerogel, conocido también como humo congelado, capaz de soportar hasta 160.000 veces su propio peso. Además, por si fuera poco, para producirlo no hacen falta grandes fábricas. A partir de algunos componente básicos se pueden crear piezas utilizando la tecnología de impresión 3D.

Como explica uno de los ingenieros que capitanea este proyecto, Xiaoyu Zheng, “la clave de esta asombrosa rigidez está en que todos los elementos microestructurales están muy próximos, casi comprimidos, y el material no se dobla cuando se aplica una carga”. Así, es 100 veces más rígido que cualquier otro material descubierto por los investigadores que habían trabajado en este campo.

Gracias a la composición de este nuevo material, se pueden imprimir cuántas estructuras se quieran, completamente rígidas y muy resistentes, con una máquina que bien podríamos tener en nuestro escritorio. Un factor que permite que las investigaciones avancen mucho más deprisa, como comentaba Nicholas Fang, colaborador del proyecto. “Esto nos permite realizar rápidamente muchas piezas de muestra y ver cómo se comportan”, apuntaba.

En este afán por desarrollar nuevos materiales más eficientes y económicos para la construcción de edificios también se enmarca la labor de una empresa española. El Grupo Valero ha creado un sistema conocido como Compoplak que permite construir una vivienda de 80 m2 en algo más de dos días, con el triple de aislamiento de una casa común y un coste un 30% menor que el de una edificación de las mismas dimensiones realizada con ladrillo de arcilla.

Los paneles de este material se colocan sobre unas guías y se unen con soldadura química. Las pruebas realizadas han dejado constancia de su durabilidad y resistencia. La composición de fibras que lo envuelve consigue que la energía de un impacto se reparta por todo el panel, evitando que se abran grietas.

Además, es 100% inalterable por los efectos del agua, de tal forma que previene problemas como las humedades o la goteras. Materiales mucho más eficientes, económicos y beneficiosos para el medio ambiente que parece que acabarán por ganar la partida: ¿será este el fin del ladrillo?