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El mercado de Sant Antoni ya tiene fecha de estreno: abril de 2018

El mercado de Sant Antoni encara su último año de obras. / Ajuntament de Barcelona
El mercado de Sant Antoni encara su último año de obras. / Ajuntament de Barcelona

Casi nueve años. El histórico mercado de Sant Antoni de Barcelona, después de que iniciara su remodelación allá por septiembre de 2009, se volverá a estrenar de aquí un año, en abril de 2018. Al menos, esa es la última fecha que ha dado el Ayuntamiento con un nuevo retraso de 6 meses, pues en diciembre de 2016 se preveía que estuviera listo a finales de este mismo año. ¿La razón? La reurbanización del entorno con una plaza de 2.000 m2 que pacifique la zona. El gasto total de las obras será unos 80 millones de euros.

La transformación del barrio de Sant Antoni encara su recta final en los próximos doce meses. Según el calendario del Ayuntamiento, el mercado estará acabado a finales de este 2017 pero su puesta en marcha se alargará unos meses más debido a que a las obras va vinculada la recuperación de otros espacios públicos, como ha sido el de los antiguos patios del mercado, que tenían en el pasado un uso de almacenaje, pero con el traslado de la logística a un subterráneo, esos patios y sus alrededores quedaron liberados.

Con ese cambio los aledaños al mercado se abrían al barrio y eso llevó a un proceso de participación con entidades y asociaciones de los vecinos para decidir de manera colectiva qué uso darle. El acuerdo fue pacificar las calles de Borrel y Tamarit (las calles que bordean el mercado), un total dos manzanas de 2.000 m2 que transformarán el área en zona peatonal. A día de hoy se encuentra en proceso de redacción y se plantean dos fases de intervención. 

Simulación de la futura plaza de la calle Tamarit con calle Borrell.

Simulación de la futura plaza de la calle Tamarit con calle Borrell.
Ajuntament de Barcelona

Según explicó la titular de Mercados del Gobierno municipal, el mercado entra en su fase final cinco años más tarde de lo previsto en un inicio. Otro aspecto que obligó a prolongar la reforma fue la marquesina de la entrada principal. Por un desacuerdo con comerciantes y los libreteros del mercado dominical (la querían fija), finalmente se ha decidido que no sea así porque podría tapar parte de la remodelación, por lo que será retractil. 

Cuando en diciembre esté listo el interior del mercado, quedará a disposición de los 300 tenderos para adecuar sus puestos hasta abril de 2018. Otra de las novedades que traerá el mercado será una zona reservada para vecinos, según avanzó la consejera del distrito, Eulàlia Corbella, donde habrá "aula de cocina comunitaria, locales de ensayo, espacio para exposiciones o despachos para las entidades vecinales".