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Akelarre, el hotel de lujo del chef Pedro Subijana que renace tras la parálisis de la crisis

La piedra oscura es protagonista
Exterior / Fuente: estudio mecanismo
Autor: @Lucía Martín (colaborador de idealista news)

Corría el año 2006 cuando el chef Pedro Subijana inició la construcción del hotel Akelarre, alrededor del restaurante del mismo nombre en San Sebastián (local que atesora 3 estrellas Michelin). Pero la crisis interrumpió el proyecto, que se quedó en barbecho hasta que retomó hace un par de años. Para pilotarlo se puso en contacto con Marta Urtasun y Pedro Rica, al frente del estudio mecanismo en Madrid.

Los dos aceptaron el desafío: del antiguo proyecto de hotel, en la ladera norte del Monte Igueldo, quedaba una parte de la estructura que iba a conformar la propuesta de los nuevos arquitectos: “Construir desde cero es mucho más fácil, la estructura que ya existía fue uno de los condicionantes más importantes del proceso”, comenta Rica.

Pero, lejos de tirar la toalla, los arquitectos fueron mucho más allá e hicieron una propuesta, currada, al chef. Le presentaron no solo planos, que suele ser lo común entre los estudios de arquitectura, sino infografías, maquetas... Todo explicado al detalle, algo que encantó a Subijana quien les acabó dando luz verde. “Sabemos que lo habitual es presentar planos, pero hicimos esta inversión de tiempo y de dinero a fondo perdido. Valoramos la oportunidad, y si lo merece, trabajamos de esta forma”, aclaran.

De esa luz verde al proyecto surgió el hotel Akelarre, orientado hacia el Cantábrico y galardonado con cinco estrellas, un conjunto de cinco cubos de piedra cuyos interiores albergan 22 habitaciones en dos niveles, y todas, orientadas al mar. Además, ninguna de ellas está enfrentada a otra, para salvaguardar la privacidad de los clientes. Sobre la cubierta de los cubos hay seis espacios que son terrazas horadadas en la piedra, que se conectan con el resto de la cubierta. Un conjunto de piedra oscura (dicen sus creadores que cuando llueve, y en Sebastián lo hace bastante, el material tiene una luz especial) que marida armoniosamente con el entorno.

A pesar de las dificultades de no partir de cero en el proyecto o de que tuvieran que trabajar sin molestar a los comensales del restaurante, lo cual limita bastante en las tareas de ejecución de un proyecto de estas dimensiones, el hotel estuvo terminado en un año. “Ese fue, junto con el estar al nivel del restaurante, recordemos que es un tres estrellas Michelin, uno de los aspectos más dificultoso. El poder compatibilizar los trabajos con el servicio del restaurante, todo estaba condicionado por su funcionamiento. Generalmente, cuando estaba abierto, no podíamos hacer trabajos que generasen ruido u olores”, aclara.

¿Por qué eligieron cubos como contenedores de las habitaciones? “Porque era lo que mejor se adaptaba a la estructura de la obra inicial. Y en segundo lugar escogimos la piedra porque nos gusta trabajar con materiales cálidos y naturales. Además, en Igueldo hay una tradición cantera muy importante y por eso utilizar piedra nos hacía seguir estando ligados a la tradición del lugar”, explica.

Así, esas piedras oscuras, que han sido trabajadas a mano por profesionales de Alicante, parecen salir de la montaña en total armonía con la tierra. Los arquitectos utilizaron un sistema novedoso y patentado para su instalación: las piezas de piedra forman parte de una fachada ventilada y están sujetas mediante anclajes ocultos. Esto permitió un exhaustivo control en la ejecución, a la vez que genera esa imagen natural de grandes bloques pétreos.

Todo un desafío y una apuesta por la innovación de este estudio, fundado en 2012, para el que trabajan 8 personas. Aparte del hotel Akelarre, estos arquitectos son los responsables del diseño del restaurante Ardoka y de Embolao, la última apuesta del chef Javier Aranda.