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Los bancos venden más ladrillo que nunca: la desinversión podría superar los 52.000 millones en 2017

Autor: Redacción

Los bancos están aprovechando al máximo el apetito de los inversores por el mercado inmobiliario español y están desinvirtiendo en ladrillo a un ritmo casi frenético.

Entre las operaciones de venta que ya se han llevado a cabo y las previstas en esta recta final del ejercicio, el sector financiero podría soltar durante 2017 más de 52.000 millones de euros de lastre inmobiliario. Hablamos, aproximadamente, de un ritmo de 1.000 millones por semana y de una cantidad que supera en más de dos veces a la registrada en 2016 (cuando el volumen de las transacciones se situó en 22.000 millones de euros).

Y todo apunta a que en 2018 se seguirán produciendo numerosas y voluminosas operaciones de venta. Los grandes bancos españoles reconocen su intención de acabar con el lastre del ladrillo en un plazo de un año o dos a lo sumo. Y es que los activos inmobiliarios están pesando en las cuentas de resultados (las provisiones por deterioro de los activos están mermando los beneficios) y a partir de enero las nuevas normas internacionales de contabilidad endurecerán aún más las provisiones para las carteras de activos inmobiliarios.

En lo que llevamos de año, se han cerrado más de una veintena de operaciones y en las últimas semanas podríamos ver al menos una decena más.

Sin duda, la mayor operación de 2017 será la que protagonizó Santander en agosto que, según el mercado, ha sido la de mayor volumen de la historia de España y una de las más destacadas de Europa. El banco liderado por Ana Botín selló la venta del 51% del ladrillo tóxico de Popular (entidad que adquirió a principios de junio por el precio simbólico de un euro) al fondo de inversión estadounidense Blackstone por 5.100 millones de euros, tras reducir a un tercio su valor.

Entre las transacciones ya realizadas también destacan varias que han superado los 800 millones de euros, como la ‘Operación Gregal’ de Sabadell (820 millones), la ‘Operación Tramuntana’ de Caixabank (900 millones) o la ‘Operación Normandía’ de Sabadell (1.000 millones). BBVA, Ibercaja, Liberbank, BMN y Bankia también han desinvertido, aunque en cantidades inferiores.

Entre las que se podríamos ver antes de que acabe el año hay varias de Sareb, con un valor nominal conjunto de 3.800 millones de euros, la ‘Operación Sena’ de BBVA por 1.200 millones de euros, la ‘Operación Tribeca’ de Caixabank por 800 millones y la ‘Operación Voyager’ de Sabadell por otros 800 millones. Hay en juego unos 10.000 millones de euros.