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Guerra total del accionariado de Housers contra el exsocio Brusola

A la izquierda, Álvaro Luna y a la derecha, Tono Brusola
A la izquierda, Álvaro Luna y a la derecha, Tono Brusola
Autor: Redacción

La plataforma de crowdfunding inmobiliario Housers no está pasando su mejor momento vital. Hace más o menos un año el que fuera consejero delegado y cofundador, Tono Brusola, dejó Housers por supuestas facturas impagadas por varios millones de euros. Esto provocó que la empresa lanzara una ampliación de capital. Ahora la compañía ha enviado a sus inversores una carta en contra de Brusola y de su incumplimiento con el actual ‘Pacto de socios’. Y les anima a comprar la participación de Brusola.

Según reza la carta, Brusola ha incumplido el actual ‘Pacto de socios’ en los siguientes puntos:

- Su renuncia irrevocable y la rescisión contractual con la compañía antes de término.

- Su posesión ilegal y control de los nombres de dominio "housers.com" y "housers". co.uk ".

- La posesión y el control ilegales del canal corporativo de YouTube que ha sido cancelado causando daños a la Compañía.

- la gestión de la firma Teldowers, SL, que administra los dominios "fundsfy.com" y "fundsinabox.com".

Por todo esto, Housers asegura en la carta que el señor Antonio Brusola es un accionista no deseado.

Las consecuencias de la situación corporativa actual son las siguientes:

- Las presuntas violaciones por el Sr. Antonio Brusola del Acuerdo de Accionistas y la falta de rectificación en los plazos estipulados han llevado a la empresa a suspender los derechos económicos y políticos del Sr. Antonio Brusola. Esto en la práctica significa que no podrá bloquear aquellas operaciones que requieran de una mayoría reforzada para salir adelante como las ampliaciones de capital o la aprobación de las cuentas anuales.

- Además, los incumplimientos han llevado a la compañía a activar el mecanismo previsto en la Cláusula 18 del Acuerdo de Accionistas, que requiere que el Sr. Antonio Brusola venda de inmediato las acciones que posee en la compañía a los accionistas existentes proporcionalmente. En consecuencia, los inversores tendrán el derecho de solicitar una asignación de estas acciones.

- Bajo este mecanismo, el precio por acción (cláusula 11 del Acuerdo de Accionistas) será el último aumento de capital realizado con un descuento del 40%.

- Si el Sr. Brusola no vende las acciones de conformidad con el Acuerdo de Accionistas, la Compañía puede hacer cumplir las disposiciones de disputa del Acuerdo de Accionistas, lo que requeriría que el Sr. Brusola realice ciertos pagos a la compañía.

- Paralelamente, en mayo de 2019, el Sr. Antonio Brusola inició un arbitraje ante la Corte Civil y Mercantil de Arbitraje (CIMA) contra Housers y ciertos accionistas en virtud del cual, entre otras cuestiones, está tratando de restablecer sus derechos como accionista. Este procedimiento está en curso y puede extenderse hasta el final del año.

Por lo tanto, la Compañía está pidiendo a sus accionistas que indiquen si les gustaría comprar las acciones de Brusola.

Cómo funciona Housers

La manera de funcionar de Housers resulta peculiar: los máximos directivos de Housers identifican presuntas ‘oportunidades’ de negocio –que ellos mismos seleccionan y promocionan en su web– y lo ofrecen a posibles ‘inversores’ (estudiantes, recién licenciados, jubilados, empresas, etc) que pueden invertir desde 50 euros para financiar uno de estos proyectos a cambio de una determinada rentabilidad basada en 1) las rentas que esos inmuebles pueden generar y 2) en la plusvalía que se pueda obtener en el futuro por su venta.

Los administradores de Housers deciden todo, desde qué proyectos son los que se financian a qué reformas se acometen para ponerlo en el mercado de alquiler y qué empresas realizarán las obras necesarias para poner las viviendas en estado de alquiler. Además también fijan el precio al que saldrá al mercado, se encargan de la selección del inquilino y, llegado el momento, cuándo y a qué importe se venderá el inmueble.

Antonio Brusola, creó en su momento varias sociedades de responsabilidad limitada que respaldan los proyectos u ‘oportunidades’ -como define Housers- que se van publicando en la web.  En este caso, las S.L. son las que adquieren los inmuebles, ya sea un piso o un local comercial y los inversores en el momento de invertir su dinero se convierten en socios de la sociedad. 

Mientras, los verdaderos dueños, los particulares que arriesgan su dinero, no tienen capacidad para decidir nada porque, según explica Housers en las condiciones legales publicadas en su web, “el inversor no tendrá acceso a la gestión de la sociedad en la que invierte”.