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La primera promoción de viviendas de Housers aún no tiene ni solar

Autor: Ignacio Ortiz (colaborador de idealista news)

Artículo de opinión escrito por Ignacio Ortiz, consultor inmobiliario.@i_ortizdeandres

Nota: idealista/news no se hace responsable de las opiniones vertidas por sus colaboradores

Housers, la plataforma inmobiliaria en la que cualquiera puede participar desde 50 euros, además de ofrecer inmuebles como buenas ‘oportunidades’, se ha lanzado también a promover obra nueva financiada a través del crowdfunding. El llamado “Proyecto Santa Eulalia” no es uno más entre los proyectos de Housers. Ha sido promocionado, a bombo y platillo, como “el primer edificio entero de obra nueva financiado por crowdfunding en España”. Siguiendo la recomendación de Housers, he analizado el proyecto y me he encontrado con una realidad preocupante. Hasta la fecha el proyecto que sigue financiándose no cuenta ni siquiera con el solar y de momento sólo está creada la sociedad limitada. Sigan leyendo y, si han invertido en esto, exijan a Housers las explicaciones que correspondan. Podrán comprobar en el artículo una curiosa relación con Panamá.

Análisis del proyecto

Lo primero que llama la atención es el sitio donde pretenden levantar un edificio de apartamentos y lofts de diseño y lujo. Está situado en Santa Eulalia número 3, una calle secundaria del distrito madrileño de Tetuán. Próxima al Paseo de la Dirección, no hay ninguna promoción de lujo en la zona y subsisten muchas casas bajas de perfil muy humilde. Aunque el entorno está mejorando, no tiene mucho sentido inmobiliario la inversión puesto que vender lofts de diseño en un entorno así será francamente complicado. Un banco difícilmente prestaría dinero para esta operación y, si lo hiciese, sería bajo unas condiciones muy estrictas. De momento, Housers aún no ha ejecutado la compra del solar donde se construirá esta promoción que se anuncia desde hace más de un año.

La plataforma ha anunciado que el proyecto se financiará con una hipoteca de casi 300.000 euros sin dar más detalles de esta operación a los inversores. Si presumen de que es el primer proyecto de un edificio de obra nueva que se financia íntegramente mediante crowdfunding, ¿cuál es el sentido económico de pedir una hipoteca por casi 300.000 euros? Podría ser el de maximizar la rentabilidad, pero ya hay un riesgo elevado. Housers sale beneficiado, sin duda, pues aumenta las comisiones y su negocio. 

Análisis de la documentación disponible en la web de Housers

Llama la atención la escasa documentación relativa tanto al suelo como al proyecto, incluido el diseño del edificio, las licencias, la escritura del préstamo hipotecario, etc. 

Sin embargo, entre los documentos hay dos business plans (que según Housers no constituyen asesoramiento financiero), un dossier, una planimetría (no un proyecto visado), un contrato de arras –con todos los datos importantes borrados con típex–, una referencia catastral y finalmente una nota simple de la finca donde se pretende construir el edificio y que, de nuevo, tiene todos los datos relevantes ocultados por Housers. 

La nota simple y la referencia catastral se refieren a fincas distintas, con lo que se desconoce qué finca va a adquirir Housers. Y en la nota simple del registro, expedida el día 13 de junio de 2016, se advierte que la finca a la que se refiere está gravada por dos hipotecas que aseguran un capital de más de 150.000 euros mientras que en el contrato de arras, de 17 de marzo de 2016, se declaró por la parte vendedora que la finca estaba libre de cargas.

Análisis de Pórtico Infraestructuras S.L., la conexión panameña

En la documentación que facilita Housers a los futuros inversores sobre quién será el promotor del proyecto hay cierta confusión. Inicialmente figuraba como promotor del proyecto la mercantil Pórtico Infraestructuras, S.L.. No quedaba claro si esta sociedad sería la promotora, que es lo que se daba a entender al inversor cuando analizaba la información de la ‘oportunidad’. Sin embargo, la promotora elegida ha sido una de las sociedades constituidas por Housers, siendo Pórtico Infraestructuras, S.L. la constructora. Para elegirla no se ha hecho un análisis de competidores ni se ha identificado correctamente al promotor del proyecto ofertado. 

Pórtico Infraestructuras, S.L. es una sociedad española que tiene un nombre similar al de una sociedad panameña: Pórtico Infraestructuras Panamá, S.A. según el Registro Mercantil de Panamá. En esta sociedad panameña aparece como Apoderado Santiago López Montero, la misma persona que aparecía como contacto del promotor en la web de Housers. Esta sociedad panameña fue constituida por el despacho Aba Legal Bureau, especializado en constituir sociedades que prestó sus servicios a Francisco Correa, cabecilla de la Trama Gürtel. 

Según las cuentas anuales de Pórtico Infraestructuras S.L. depositadas en el Registro Mercantil, esta sociedad apenas cuenta con experiencia en el desarrollo de proyectos inmobiliarios. Es una PYME con escaso capital, con muy pocos trabajadores y un perfil que no brilla por su cartera de proyectos.

Conclusión

Tras anunciar hace un año este proyecto, Housers aún no ha comprado el solar a pesar de que muchos inversores ya han hecho su desembolso. La explicación que ha dado Housers a los accionistas es que uno de los propietarios estaría incapacitado y han tenido que solicitar autorización judicial para la venta. Y según algunos inversores del proyecto, el administrador designado por Housers habría decidido unilateralmente prorrogar el plazo del contrato de arras incumplido por los vendedores. 

Algunos inversores aseguran que en la junta general se les animó a emitir un voto favorable para continuar con el proyecto porque, de lo contrario, sufrirían pérdidas elevadas en su inversión. Pérdidas derivadas del importe de las arras y del dinero adelantado a los vendedores sin permiso de los socios, porque el solar aún no se ha comprado y simplemente se ha llevado a cabo la constitución de sociedad.  

Housers no se puede permitir que el proyecto que iba a ser el inicio de una nueva era en el crowdfunding acabe en un sonoro fracaso y para ello parece que el fin justifica los medios. A la vista de lo expuesto, que cada cual saque las conclusiones que considere oportunas.