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Qué supone invertir en Housers: qué ventajas, riesgos y salidas tienen los inversores

Inviertes 50 euros y ya eres propietario de un inmueble. Éste es el eslogan principal de Housers, una empresa que se autodefine como “la primera plataforma de ‘crowdfunding’ inmobiliario de España”. Pero la realidad es que quien invierte en Housers no invierte en un inmueble sino que se convierte en socio de la Sociedad Limitada propietaria del activo inmobiliario.

Gracias una agresiva estrategia de marketing basada en el reclamo de rentabilidades de hasta el 15% y un ‘regalo’ de 25 euros a los usuarios que traigan nuevos inversores, la firma ya ha captado más 15,4 millones de euros de más de 30.000 pequeños inversores.

Sin embargo, Housers no cuenta con la autorización de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), por eso la compañía se ha visto obligada a eliminar las siglas PFP (Plataforma de Financiación Participativa) de su denominación social. Es decir, legalmente no es 'crowdfunding'.

Además, su manera de funcionar es peculiar: sus dueños administran varias de las sociedades propietarias de los inmuebles en los que animan a invertir. Pueden hacer pagos, adquisiciones, reformas e incluso solicitar un préstamo hipotecario en nombre de la sociedad sin necesidad del visto bueno del resto de los inversores, lo que supone un conflicto de intereses y va en contra de lo que dice la Ley de Financiación Empresarial.