Información sobre vivienda y economía

“los impuestos deben pagarse”: ámsterdam cobró por sus casas a los judíos presos en campos de concentración

Autor: Redacción

“los impuestos y las multas por pago atrasado deben cumplirse, sin importar si un tercero, facultado legalmente o no, ostentó la propiedad del inmueble durante un tiempo”. Al regresar a su hogar tras sobrevivir al holocausto, 217 familias judías holandesas se encontraron con una sorprendente e inesperada carta que les obligaba a abonar al ayuntamiento de ámsterdam las tasas impagadas durante el tiempo sus casas estuvieron ocupadas por los nazis mientras ellos pasaban por el infierno de los campos de concentración

Incluso en algunos casos, como si de una macabra broma se tratase, los supervivientes al exterminio se encontraron una factura por el gas que utilizado en sus casas mientras eran prisioneros de guerra

Esta infamia histórica ha sido descubierta por casualidad gracias a la curiosidad de una universitaria,  charlotte van den berg, que trabajaba como becaria en el archivo municipal de la capital holandesa digitalizando documentos antiguos. Así encontró las cartas de aquellas familias que se quejaban a la administración de los pagos

En 2011 van der berg inició una batalla legal contra el gobierno de la ciudad que casi tres años después obligó al alcalde a reconocer estos hechos “muy dolorosos porque primó la burocracia y se olvidó a las personas”

Además, el caso ha sido examinado por el instituto para la investigación de la guerra, holocausto y genocidio, que busca hacer justicia con la memoria de los 110.000 judíos holandeses que fueron exterminados en el holocausto, entre ellos Anna frank, y los 30.000 que sobrevivieron a la barbarie nazi

El informe de la institución insta a la administración local de ámsterdam a compensar a los sobrevivientes de aquel sinsentido o sus familias con una histórica indemnización de 4,9 millones de euros: 400.000 euros por las multas y 4,5 millones más por los reembolsos fiscales sobre casas que habitaron por estar escondidos en la clandestinidad o encarcelados en campos alemanes. “Jamás imaginé este final, pero estoy feliz de que haya ocurrido”, ha explicado una satisfecha charlotte van den berg