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Así rescata un ingeniero de Google los monumentos en peligro de extinción

Wikimedia commons
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Autor: Hoja de Router (colaborador de idealista news)

Tras permanecer diez meses en poder del Estado Islámico, el ejército sirio recuperaba recientemente el control de Palmira. Conocida como 'la novia del desierto', esta ciudad declarada patrimonio de la Humanidad por la Unesco ha quedado en ruinas.

Además de las víctimas humanas, entre ellas el arqueólogo que durante cuatro décadas había preservado la localidad, los militantes de Daesh han arrasado también sus principales monumentos. Han destruido casi por completo el templo de Bel, uno de los lugares religiosos más importantes del siglo I en Oriente, además del Arco del Triunfo, cuya réplica puede contemplarse ahora en la londinense Trafalgar Square.

No ha sido la única ciudad que ha sufrido la destrucción de su patrimonio cultural. En Alepo también han quedado devastadas mezquitas, baños medievales o uno de los zocos más importantes del mundo. Según los historiadores, los daños al patrimonio en Oriente Próximo son los mayores que ha sufrido el planeta desde la II Guerra Mundial.

Los conflictos armados, además de la modernización acelerada de una zona, la erosión de los materiales o, en el peor de los casos, un desastre natural, pueden echar abajo las joyas arquitectónicas de cualquier lugar. Cómo conservar ese legado para que las futuras generaciones puedan disfrutar de él es una labor que, en la era digital, ha dejado de preocupar exclusivamente a los historiadores.

Baris Yuksel, ingeniero de Google desde hace ocho años, se ha unido a dos arquitectos con el fin de preservar los monumentos de Asia Central de una forma peculiar: picando código.

Digitalizar los patrones geométricos de los mosaicos, los vívidos colores de los azulejos y las formas de precisión matemática de los impresionantes edificios es el objetivo de su Proyecto Agama.

Para documentarse sobre esas antiguas edificaciones que demuestran la fusión entre arquitectura y geometría en todo su esplendor, han conseguido una beca del Center for Architecture de Nueva York. Gracias a ella, han recorrido durante seis semanas la zona (Rusia, Turquía, Azerbaiyán, Kazajistán y Uzbekistán) fotografiando las obras que más les han sorprendido por el camino.

En el trayecto, han retratado el Templo de todas las Religiones en Kazán (Rusia) presidido por cúpulas, minaretes y torres de diferentes estilos que representan las doce religiones.

Después, se detuvieron en una de las ciudades más antiguas del planeta, Samarcanda (Uzbekistán). Allí han visitado el mausoleo de Gur-e-Amir, auténtica joya de la Ruta de la Seda. Los restos mortales del último gran conquistador de Asia, Tamerlán, descansan en esta impresionante obra del siglo XV de tonos azules.

Wikimedia commons
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También han hecho un alto en el camino en Estambul para visitar la mezquita de Suleiman, la más grande de la ciudad, y admirar su impresionante cúpula de 26 metros de diámetro.

Tras regresar a Estados Unidos, estos tres amantes de la arquitectura del pasado están convirtiendo esos edificios en fórmulas matemáticas. De esta forma, la programación plasmará el encanto de las paredes habitadas por intricadas redes de símbolos que encontraron en su camino.

El resultado de su trabajo estará disponible en una librería de código abierto que será compatible con Grasshopper, un editor gráfico de algoritmos muy utilizado en el mundo del diseño. Quien lo desee podrá descargarse los archivos y reutilizar los complejos patrones que describen la lógica de esos monumentos. ¿A quién no le gustaría volver a recrear el interior de esta mezquita uzbeka cubierta de oro?

"Podemos asegurarnos de que los arquitectos puedan utilizar estos patrones tan fácilmente como dibujan una línea", ha explicado Baris Yuksel, el ingeniero del gigante de Mountain View.

La finalidad del Proyecto Agama no es únicamente conservar esos monumentos transformándolos al lenguaje de los ceros y los unos. Según han explicado sus fundadores, con ello pretenden que la herencia cultural sea digitalizada no solo para salvarla, sino para que encuentre una nueva vida en los edificios que se erijan en el futuro.

"Creando una librería 'open source', accesible a los arquitectos, los artistas, los matemáticos y los programadores, podremos llevar esos patrones y esas tradiciones hacia las generaciones del futuro", ha asegurado el trío promotor del Proyecto Agama.

Baris Yuksel también es un experto en 'machine learning' (aprendizaje automático). Por eso, está estudiando cómo la inteligencia artificial podría ayudar a que se analicen las antiguas técnicas de arquitectura de forma más sencilla.

Por el momento, los creadores del Proyecto Agama ya han presentado su proyecto en el Center for Architecture de Nueva York. Ahora, aún les queda trabajo por delante para conseguir plasmar de la mejor manera posible la arquitectura del pasado en información útil para los creadores del porvenir. Eso sí, nunca será lo mismo recorrer Asia Central admirando la belleza de las antiguas formas geométricas en el lugar donde fueron concebidas que contemplarlas en un ordenador. Ahora bien, al menos así quedarán inmortalizadas.