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La coyuntura política podría dejar a Barcelona fuera de la carrera para albergar la EMA

El Consejo de la UE desveló este sábado la valoración de las 19 ciudades que compiten por acoger la futura sede de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), institución que dejará Londres tras anunciar el Brexit y, como organismo europeo, busca una nueva ciudad dentro de la Unión. Barcelona cumple con todos los criterios para ser ese nuevo destino, tanto por las plazas hoteleras como la disponibilidad de la Torre Glòries, el edificio que ofreció la ciudad. Pero los hechos del domingo en Cataluña dan un giro a la candidatura de Barcelona y complica su posición en la 'pole'.

La Agencia Europea del Medicamento (EMA, en sus siglas en inglés) tiene programado hacer la mudanza antes de que se culmine el proceso del Brexit, eso es, marzo de 2019. Por eso, la institución abrió en abril de este año la candidatura para ciudades europeas dispuestas a ser la nueva sede. 

Las otras ciudades de entre las 19 totales que se postulan como favoritas junto a Barcelona son Ámsterdam, Copenhague, Viena o Dublín. Este informe con la valoración de las ciudades es el primer paso, donde solo se evalúa aspectos técnicos. No será hasta noviembre que se confirme la decisión final. Sin embargo, la actual tesitura política por la que pasa Cataluña, con una posible secesión y, por lo tanto, desconexión de la UE, podría poner en riesgo la candidatura. La razón del traspaso se debe al Brexit (la salida de la UE del Reino Unido) y el requisito imprescindible es que forme parte de la UE, algo que estaría en juego si Barcelona se desanexiona de España, Estado miembro, y entra en un proceso de inclusión en la UE.

La valoración que se emitó de Barcelona era de las mejores. Además de disponer de un edificio ya construido, "cumple con los requisitos en lo que a oficinas y estaciones de trabajo de la EMA se refiere, así como salas de reuniones y conferencias, un salón para 500 personas, auditorio, recepción y seguridad de sistemas, que estaría preparada para la EMA a finales del último trimestre de 2018". Pero en ningún momento se puso sobre papel criterios como la estabilidad política que, por ahora, es indeterminada en Cataluña.

La propuesta de la Torre Glòries se trataba de un perfecto engranaje estratégico donde diferentes administraciones salían ganando: A Barcelona, y al Ayuntamiento, le ayudaría a encajar un icónico edificio, pero de complejas características, del skyline de la ciudad; se trata de un caramelo económico muy exquisito (por los 900 empleados más los 4.000 colaboradores satélite que viajarían hasta Barcelona) y desarrollo tecnológico que beneficia a la Generalitat situando la capital catalana en Europa; el Gobierno español, que apoyó esta candidatura por delante de Granada, Zaragoza o Alcalá de Henares, sería su forma de estrechar lazos con Cataluña.

La torre Glòries, el inmueble ofrecido por la ciudad para ser la sede, es el tercer edificio más alto de Barcelona con sus 142 metros, y cuenta con una superficie bruta de 37.614 m2 distribuidos en 34 plantas rasantes y un auditorio con capacidad para 350 personas. También, dispone de cuatro plantas de garaje con 300 plazas. En caso de la llegada de su nuevo inquilino, este solo ocuparía las plantas de oficina.