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El millonario Richard Branson pone su mansión en el Caribe como aval para rescatar Virgin Airlines

El multimillonario Richard Branson / Gtres
El multimillonario Richard Branson / Gtres
Autor: Redacción

Virgin Atlantic y Virgin Australia buscan ayudas públicas ante la escasez de recursos del grupo matriz para superar la pandemia del coronavirus. El famoso empresario Richard Branson ha afirmado que sus aerolíneas en Australia y Reino Unido no sobrevivirán a la crisis sin el apoyo estatal, aunque se ha comprometido a invertir unos 230 millones euros, en parte avalados por su mansión caribeña de Necker Island, para salvar empleos.

El multimillonario anunció el pasado lunes que está haciendo todo lo posible para mantener en funcionamiento a Virgin Atlantic Airways Ltd., con sede en Crawley (Inglaterra), pero que necesita un préstamo respaldado por el Reino Unido para salir de la crisis. Mientras tanto, otra de sus compañías aéreas, Virgin Australia Holdings Ltd. "lucha por sobrevivir".

Branson, con una fortuna aproximada de 6 billones de dólares, más de 5.500 millones de euros, sigue tratando de convencer a los gobiernos de Reino Unido y Australia para rescatar a sus marcas. Ya antes de esta situación de crisis, el empresario había sido tachado de “exiliado fiscal” al tener su residencia oficial en las Indias Vírgenes Británicas.

Sin embargo, Virgin afirma en una misiva que sus compañías pagan impuestos en los países donde operan y tienen su sede, y que da empleo a más de 70.000 personas en 35 países diferentes.

Branson se ha comprometido a inyectar 250 millones de dólares, unos 230 millones de euros, en sus compañías aéreas para salvar empleos, principalmente hacia Virgin Atlantic. Para ello, ha ofrecido como aval su propiedad en Necker Island, una isla de casi 30 hectáreas situada en el Caribe. Su espectacular mansión sufrió los estragos del huracán Irma en 2017.

Gtres
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El gobierno británico aún debe responder a la solicitud de Virgin Atlantic. Antes de recibir ninguna ayuda, el ejecutivo de Boris Johnson ha solicitado a la aerolínea que brinde detalles de sus esfuerzos para buscar financiación en el sector privado y, según fuentes cercanas a la investigación, ha contratado a Morgan Stanley para evaluar su rentabilidad, viabilidad y contribución a la economía del Reino Unido. La división británica de Virgin ha contratado a su vez al banco estadounidense Houlihan Lokey.

Virgin Atlantic tiene la esperanza de recibir al menos la misma ayuda estatal que EasyJet, con una inyección de 600 millones de libras, unos 687 millones de euros, respaldados por el gobierno británico. Branson también ha argumentado que su desaparición dejaría sin competencia a British Airways.

En las negociaciones, Virgin ha contado con el apoyo del fabricante de aviones Airbus, el fabricante de motores Rolls-Royce Holdings y los operadores aeroportuarios Heathrow y Manchester, importante para sus negocios.

"Continuamos trabajando estrechamente con el sector y estamos dispuestos a considerar la situación particular de cada compañía, siempre que se hayan agotado todas las opciones comerciales, incluida la ampliación de capital a partir de los inversores ya existentes", comentó el Departamento de Transporte del Reino Unido en un comunicado.

La situación de Virgin Australia es aún más crítica

Las últimas informaciones indican que el Gobierno de Canberra se niega a dar más ayudas a la división australiana, con una deuda de casi 3.000 millones de euros a finales de 2019.

Branson posee actualmente una participación del 10% en el operador con sede en Brisbane, en comparación con el 51% de Virgin Atlantic. En otras compañías, Etihad Airways, Singapore Airlines, Nanshan Group y HNA Group mantiene participaciones cercanas al 20%. Aunque el magnate, de 69 años, lleva años centrado en otros negocios aeronáuticos, como Virgin Galactic Holdings Inc., su empresa de turismo espacial.

La compañía Virgin Australia ha pedido al gobierno australiano un préstamo de unos 820 millones de euros, convertible en capital, para superar la crisis. Argumenta que compite en un mercado que se quedaría con un solo jugador, Qantas Airways, que no ha obtenido ganancias en los últimos siete años.