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Esta casa de Suiza es un buen ejemplo de cómo el diseño facilita la convivencia entre padres e hijos

Dezeen
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Autor: Vicent Selva (colaborador de idealista news)

El arquitecto Tom Strala es el padre de TS-H_01, una casa familiar situada a las afueras de Berna, Suiza, y que se posa sobre una ladera cubierta de hierba en el municipio de Kirchdorf. Incluye viviendas separadas para padres e hijos. El desarrollo de este proyecto se sustenta en una interesante tesis donde se mezclan sociología, psicología y arquitectura, sobre el hecho de que diferentes generaciones cohabiten bajo un mismo techo.

“La arquitectura puede dar un hogar a las diferentes relaciones entre padres e hijos. De manera milagrosa, la arquitectura se convierte inevitablemente en una sociología construida, con la posibilidad de desarrollar o descuidar nuestra vida emocional. Y aquí es exactamente donde la arquitectura se vuelve interesante. Porque tiene acceso directo a nuestra conciencia interior. Nosotros, arquitectos, constructores, inversores y políticos, deberíamos tomarnos más en serio este principio inherente a nuestros edificios. Porque en realidad tenemos la oportunidad de construir habitaciones de tal manera que puedan influir positivamente en nuestra psique”, afirma en su página web.

Para lograr darle forma a esta idea, Strala ha jugado de forma muy acertada con los espacios, con el objetivo de crear un espacio de convivencia adaptado a las diferentes necesidades, pero también a la protección de la intimidad, facilitando que padres e hijos pueden vivir fácilmente los uno al lado de los otros.

“Los muros interiores estructuran nuestra casa no solo en términos de espacio. Al mismo tiempo, también representan conexiones y separaciones sociales. Dependiendo de cómo estén dispuestas las habitaciones de los niños en una casa familiar, por ejemplo, los hijos son protegidos, custodiados o espiados por sus padres”, señala.

En su proyecto, para evitar esas relaciones de control, Strala quería directamente contradecir la disposición de una casa familiar típica. Esto se ha materializado en algunos elementos que son los que definen la personalidad del espacio. Por ejemplo, que cada dormitorio tiene dos puertas, una que da acceso al jardín y otra que da al salón privado para niños.

Pero ello no evita que existan zonas compartidas por todos. De hecho, los miembros de la familia pueden reunirse en la planta baja de TS-H_01, que alberga los espacios de vida comunes. Esto incluye una gran sala de estar con paneles deslizantes acristalados que se abren a una terraza al aire libre.

En el centro de la cocina adyacente hay un grueso mostrador de preparación blanco, mientras que al costado de la habitación hay una secuencia de armarios de almacenamiento de altura completa con manijas circulares con bordes de madera. Dos de los armarios se pueden empujar hacia atrás para revelar una entrada oculta al garaje interior de la casa.

Pero la libertad e intimidad no es, en este caso, patrimonio exclusivo de los hijos. Al contrario, ya que los padres tienen total libertad para controlar el ático, que es donde se encuentra su dormitorio.

Desde un punto de vista estético, destaca que el interior se ha acabado mínimamente con paredes de yeso en bruto y entarimados de madera clara. Además, se ofrecen toques de color en las instalaciones del baño, donde los azulejos vidriados de color azul noche cubren la cabina de ducha y el alféizar de la ventana.