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Fin de la renta antigua: ¿Cuáles son los derechos y obligaciones de inquilinos y propietarios de los locales afectados?

Autor: Redacción

El próximo 1 de enero termina la prórroga de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) de 1994 para los locales comerciales de renta antigua. Esta circunstancia afectará a más de 200.000 comercios, que tendrán que renegociar el alquiler. Por eso es importante que tanto los arrendatarios como los inquilinos de estos establecimientos conozcan sus derechos para que la negociación sea equilibrada y todos salgan ganando.

Derechos

 

Para el arrendador:

1.- Tiene potestad para fijar nuevas rentas, y, en caso de que no se llegue a acuerdo, dar por finalizado el contrato en las fechas que determina el calendario de resolución temporal fijado en la LAU.

 

Para el inquilino:

1.- Derecho de arrendamiento preferente a su favor. El propietario ha de notificarle al actual inquilino las condiciones de un nuevo contrato con terceros y otorgarle un mes para que pueda ejercer este derecho de arrendamiento preferente.

 

2.- Derecho a una indemnización de 18 meses de renta antigua si antes de un año desde la salida del actual inquilino se instala una nueva actividad que pueda beneficiarse de la clientela generada por la actividad del antiguo arrendatario, aunque solo sea en parte. Ambos derechos son excluyentes.

 

Obligaciones

 

Para el arrendador:

1.- Si no se alcanza un acuerdo, el propietario deberá asumir una serie de costes adicionales de comercialización y de obtención del certificado de eficiencia energética, además de asumir la pérdida de ingresos por el periodo que el local pueda estar desocupado.

 

2.- Si cambia el titular de la licencia, el propietario estará obligado a informarse adecuadamente respecto de las condiciones urbanísticas actuales del local. Si el edificio se ha quedado fuera de ordenación, necesitará adaptar el local para cumplir estrictamente con la ordenanza municipal.

 

Para el inquilino:

1.- Por su parte, el inquilino deberá afrontar gastos de traslado, acondicionamiento del nuevo local a su actividad, y la pérdida de la clientela actual por cambiar de ubicación.