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El edificio de oficinas que paga menos que tú por la factura de la luz

Autores: @pmartinez-almeida, dani castillo

Imagina trabajar en una oficina donde la temperatura es constante. Donde en verano no hace un frío que pela ni en invierno un calor de infarto. En Sollana, un municipio de Valencia, se encuentra la que va a ser la primera oficina de consumo casi nulo, construida bajo el estándar ‘Passivhaus’. El ahorro en la factura energética es del 80% con respecto a una oficina convencional y una vivienda.

Cuando el estudio de arquitectura Emmepolis Novecento propuso al Grupo Antolín construir su nueva oficina en el municipio valenciano de Sollana lo hizo bajo la premisa de que el sobrecoste de la construcción, que es de entre un 2% y un 5%, se amortiza en tres o cinco años. Bruno Gutiérrez y Emilio Sánchez, socios del estudio, aseguran que el estándar ‘Passivhaus’ es sinónimo de una buena calidad en la construcción.   

Las características principales de este estándar de origen alemán es su gran aislamiento térmico, para garantizar una buena calidad del aire interior y reducir el consumo energético en gran medida. El reto que ha tenido Emmepolis Novecento es levantar un edificio ‘Passivhaus’ en un clima cálido como es el valenciano. Esta oficina se encuentra en un polígono industrial cercano al Parque Natural de la Albufera.  La clave ha sido apoyarse en la refrigeración nocturna. “Aprovechamos la ventilación cruzada y para ello hemos proyectado dos patios interiores”, señala Bruno Gutiérrez.

Los arquitectos de este edificio aseguran que trabajar en un espacio con una buena calidad del aire es un lujo. ¿Y cómo se consigue? Este estándar de construcción cuenta con una ventilación mecánica que permite que todo el aire que se coge del exterior pase por un filtro donde se queda todo el polvo y bacterias, con lo que el aire del interior es más sano. “Es un lujo sentir que no hay diferencias de temperatura entre una estancia y otra, que la temperatura sea continuada y ronde los 18 grados”, comenta Emilio Sánchez.

Y al lujo de respirar un aire más puro que el de la calle se suma el ahorro en la factura energética. En una construcción ‘pasiva’ el consumo es entre un 80% y un 90% más bajo que el de un edificio convencional. Según los arquitectos, en una oficina convencional se puede llegar a un consumo de 150 kWh/m2 año, frente al consumo de una oficina ‘Passivhaus’ que es de  17 kWh/m2 año. En el caso de la vivienda, el consumo medio es de unos 130 kWh/m2.

A partir de 2020 los edificios serán de consumo casi nulo

La Unión Europea quiere que los edificios que se construyan en España a partir de 2020 tengan un consumo energético casi nulo y que los que se hayan levantado con anterioridad a esa fecha sean capaces de reducir su derroche de energía. Esto implicará un sobreesfuerzo de las empresas por mejorar las calidades de la construcción y velar por que los edificios sean realmente eficientes.

Algunas ya están haciendo los deberes, como es el caso de Vía Célere que está levantando promociones de viviendas con la máxima calificación energética y que ahora se atreve con la industrialización de baños y cocinas. La firma Construcción Urrutia también lleva años desarrollando promociones de vivienda de consumo casi nulo en el norte de España.

Y Emmepolis Novecento también se han atrevido a construir edificios de consumo casi nulo. De hecho, además de haber levantado este edificio de oficinas, también han construido viviendas unifamiliares bajo el estándar ‘Passivhaus’. Tanto Bruno Gutiérrez y Emilio Sánchez consideran que la sociedad ya está preparada para vivir en un edificio de estas características pero reclaman más educación y formación para que el usuario interactúe con el edificio de forma correcta, sobre todo en una oficina, donde hay muchas formas de ver la vida. Un ejemplo típico es cuándo se deben abrir y cuándo no las ventanas.

Tipología de edificios ‘passivhaus’

Cada vez hay más edificios construidos o en construcción bajo este estándar. En 2014 había 103 edificaciones. El 80% son viviendas, principalmente unifamiliares, pero también hay hoteles o edificios dotacionales, como colegios, bibliotecas o polideportivos.