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El escaso atractivo del AVE en Guadalajara convierte Valdeluz en una ciudad fantasma

Autor: Redacción

Pocerolandia no es la única macrociudad fantasma que existe en Castilla-La Mancha. En la pequeña aldea de Yebes, a 8 kilómetros de Guadalajara, se erige Ciudad Valdeluz, un ambicioso desarrollo de 9.500 viviendas, campo de golf incluido, que nació impulsado por Reyal Urbis al calor de la única estación del AVE que pasa por Guadalajara en su camino hacia Cataluña

 En la actualidad, tras el anunciado pinchazo de la burbuja inmobiliaria, en esta ciudad apodada Avelandia apenas habitan dos centenares de vecinos. Y el efecto llamada del AVE no funciona: los guadalajareños no lo usan, con lo que su conexión con Madrid queda muy restringida. Los vecinos de la zona, en los foros de Internet, no dudan ilustrar con fotos el día a día de Valdeluz, a la que califican de “ciudad fantasma”

En Guadalajara lo tienen claro: siguen usando el tren de cercanías, cuya estación sí se ubica en la capital, en lugar de coger el tren de alta velocidad para desplazarse a Madrid. La media hora que ganarían con el AVE, la pierden de camino a Yebes. Por no hablar de la diferencia de precio entre el cercanías -8 euros ida y vuelta- y el AVE -25,90 euros, el 20% de descuento incluido-. Para colmo, el primer tren rápido a Madrid desde Yebes sale a las 9:58 horas, y el último desde la capital, a las 21:30

Como en el Residencial Francisco Hernando de El Pocero en Seseña, ante el brusco frenazo de la compra de vivienda, Reyal Urbis ofrece a los virtuales compradores de sus viviendas la posibilidad del alquiler con derecho a compra. Ni por esas. “Viva desde 500 euros al mes”, reza su publicidad. Las comerciales de los pisos de Pocerolandia argumentan que “a lo mejor hoy no, pero en un año su situación económica ha mejorado y puede comprarse el piso”. En un contexto en el que el desempleo crece a la misma velocidad a la que se rebajan los precios de las viviendas por falta de demanda. Vecinos de Valdeluz reconocen que los pisos de la ciudad se ofrecen por menos de los 3.500 euros el metro cuadrado, precio al que ellos compraron

De poco sirve ahora el apoyo político a derecha y a izquierda recibido por la inmobiliaria que preside Rafael Santamaría, ex presidente de la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid (Asprima), para que en un pueblo de 230 habitantes se empotrase una ciudad prevista para 30.000 almas. Hoy, los vecinos culpan del aislamiento de sus casas a la dejadez de los gobiernos local, autonómico y central