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Turismo inmobiliario: ruta en autobús por los horrores urbanísticos madrileños

Autor: Hoja de Router (colaborador de idealista news)

No solo los autobuses urbanos y turísticos recorren la capital. El pasado siete de marzo, un vehículo siguió un itinerario bastante distinto al que utilizan por esos otros transportes: la Ruta por los Horrores Urbanísticos de Madrid, una iniciativa nacida de la colaboración entre la Plataforma No a Este Plan Urbanístico y la organización sin ánimo de lucro SODePAZ

Ambas organizaciones ofrecieron a todos los interesados la oportunidad de visitar cinco emplazamientos de la ciudad elegidos expresamente por los responsables de esta plataforma, creada a finales del año pasado cuando el Ayuntamiento presentó el avance del nuevo Plan General de Ordenación Urbana de Madrid, una revisión del vigente desde 1997. 

Como al Gobierno no le da tiempo a completarlo antes del fin de la legislatura, “lo ha troceado en pequeñas acciones parciales que ha ido ejecutando desde septiembre”, explica Carmen Ochoa, miembro de la plataforma. “Cada poco realizan nuevos horrores de urbanismo, como nosotros los llamamos”, añade. 

Lejos de disfrutar de las vistas de monumentos emblemáticos, los asistentes a la ruta en autobús pudieron observar algunos de los puntos que describe Ochoa y que seleccionaron a partir del Mapa de los Horrores Urbanos. Se trata de “un plano de Madrid donde señalamos las actuaciones urbanísticas especulativas”, indica. Cualquier persona puede enviarles una nueva localización que implique un mal uso del territorio o atente contra el medio ambiente. 

“El recorrido pretende que los madrileños visiten los espacios y comprendan la aberración que suponen”, indica por su parte Jesús Martín, vicepresidente de SODePAZ. En cada parada, un grupo de vecinos, asociaciones de urbanistas y otros colectivos explican a los singulares turistas los planes del ayuntamiento, sus consecuencias y alternativas.

 

La primera parada tuvo lugar en el Edificio España, situado en la plaza homóloga. El inmueble, adquirido primero por el Banco Santander y ahora en manos del multimillonario chino Wang Jialin, vio reducido su nivel de protección histórica antes de la última compra. “Van a tirarlo y dejar solo la fachada que da a la plaza y el lateral que se ve desde Gran Vía”, señala Ochoa, con lo que se perderá gran parte de su valor arquitectónico. 

Según la miembro de la plataforma, el subsuelo está siendo víctima de la usurpación de terreno público. “Los árboles han ido desapareciendo según se ha construido el parking y ahora van a hacer varios hoteles de lujo, junto con unos aparcamientos subterráneos de mayor superficie y un centro comercial contiguo”. Asegura, además, que no saben cuándo terminarán las obras o si finalmente se realizarán: “Nos enteramos de los avances a través de la prensa o de conocidos que trabajan en el Ayuntamiento”.

El autobús se desplazó después hasta la zona de Campamento, cerca de Ciudad de la Imagen, para visitar el terreno afectado por la llamada Operación Campamento. “Allí hay un espacio natural con un arroyo, vegetación y pequeños lagos”, describe Ochoa. Previsiblemente, será ocupado por un enorme parque acuático que, según los promotores, generará puestos de trabajo, aunque los vecinos de la zona creen que los empleos fijos serían más bien escasos.

El siguiente escenario se situaba en la Ventilla y el Paseo de la Dirección. Allí se encuentran 2.935 viviendas del Instituto de la Vivienda de Madrid (IVIMA), alquiladas con opción a compra por inquilinos con problemas económicos y en riesgo de exclusión social. Posteriormente, el Ayuntamiento las vendió al fondo de inversión Goldman Sachs. “Con la transacción se rescindió el contrato. Ahora tienen que volver a comenzar el pago completo y ya ni siquiera por el mismo valor”, señala Ochoa.

Llegaron después a la penúltima parada, en la antigua fábrica de cerveza Mahou, junto al estadio Vicente Calderón, donde se ejecutará la operación Mahou-Calderón, planificada para terminar en 2022. Prevé el derribo del estadio y el traslado del club a La Peineta. En su lugar “van a hacer nueve torres de entre 15 y 36 plantas y otras tres de menor altura”, indica Ochoa. Las nuevas construcciones quitarán luz a los edificios actuales, más bajos, y afectarán a la accesibilidad de la zona.

Aunque no estaba incluido en el itinerario original, el autobús llevó a los viajeros a conocer los terrenos de la operación Chamartín. En el barrio norteño “quieren hacer una ampliación de la Castellana, subir la altura de las torres, construir hoteles de lujo”, explica Ochoa. En este caso, el proyecto es intermitente. “Resurge cada ciertos años como un plan de mucho futuro, para volver a caer en el olvido por su imposibilidad”.

Creative commons
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Por último, el vehículo se detuvo en el barrio de Usera, donde existen otros dos futuros “horrores”. El primero es un nuevo centro comercial que estará ubicado enfrente de Matadero, al otro lado del Manzanares, y que se denominará Plaza Río. “Se parecerá al de Alcobendas, Plaza Norte, un edificio hortera y de un lujo solo aparente”, asegura la miembro de la organización. Sin embargo, la zona no está habilitada para ello: “Las calles son estrechas, las salidas para los coches no son adecuadas y está el problema de la contaminación”, advierte.

El segundo es el Mercado de Frutas y Verduras de Legazpi, situado en la plaza del mismo nombre. En noviembre, asociaciones vecinales y colectivos sociales de la zona presentaron al Ayuntamiento el proyecto Espacio Vecinal de Arganzuela, una propuesta para utilizar una parte del mercado (abandonado desde hace más de ocho años) para organizar actividades culturales y sociales. “Al poco tiempo salió una convocatoria pública para adquirir este espacio y la ganó una sociedad unipersonal que planea construir una zona comercial, un spa de lujo y un mercado gourmet”, explica Ochoa. 

Según Martín, “la afluencia fue importante y la gente participó en la actividad”. No es la primera ruta en autobús que organiza SODePAZ: “fue la cultura del despilfarro, cuyo objetivo era hacer ver las consecuencias de una política urbanística poco planificada”. La siguiente fue la ruta de la especulación y, después de la de los horrores urbanísticos, vino la de los recortes sociales. “En abril haremos una en positivo. Se llamará la ruta del cambio y demostrará que la ciudadanía es capaz de poner en marcha sus propias iniciativas rentables”, explica el vicepresidente de la organización.

“La nueva solución del urbanismo en Madrid parece ser la construcción de lujo y de cinco estrellas”, critica Ochoa. “Estamos hartos de regalar los edificios y terrenos públicos; en el fondo están especulando con nuestro futuro”.