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Cómo convertir el patio de una vivienda anodino en un espacio agradable y original

Autor: Redacción

Artículo escrito por Ruymán González Sicilia, arquitecto del estudio Dómino Arquitectura

A la hora de proyectar edificios de viviendas, los patios suelen ser los grandes olvidados por los arquitectos. Se convierten sin querer en espacios residuales que se usan únicamente para dotar de iluminación y ventilación las estancias de las viviendas que conforman el edificio. Quizás por esa razón a los patios los llamamos "patio de luces" y no “patio de usos”.

En cuanto a eso, a su uso, tienen cierta similitud con el uso que se les da a las cubiertas, es decir, ninguno. Si bien, en los últimos años, a estás se le han buscado soluciones más o menos acertadas para dotarlas de algo de funcionalidad, convirtiéndose en espacios ideales para alojar placas solares, huertos urbanos, solariums, zonas de disfrute multifuncional, etc.

Entonces, si a las cubiertas le hemos encontrado un uso, un uso multidisciplinar, ¿Por qué no lo hemos hecho con los patios interiores?, ¿Por qué los utilizamos simplemente para ventilar e iluminar dormitorios, cocinas y solanas?

Si a día de hoy me pidiesen definir un patio interior de un edificio de viviendas cualquiera diría que no es más que un hueco vertical, generalmente de dimensiones reducidas, en donde se distribuyen otros pequeños huecos a diferentes alturas y cuya base suele modificarse por una "piel" de uralita o panel de teja prefabricada continua a gusto del vecino del primero. Eso en cuanto a la definición visual del patio, ya que si agudizamos otros sentidos podemos señalar, sin miedo a equivocarnos, que suelen tener una mezcla de olores a fritanga y productos de limpieza, mientras escuchamos de banda sonora el ruido de lavadoras y/o secadoras.

La imagen que suele tener un patio de vecinos no es que sea muy buena, tampoco mala, simplemente no hay imagen. Nos hemos acostumbrado a que sea un espacio a veces obligatorio pero a la vez necesario, sin que sepamos o queramos sacarle un uso y, por qué no, un disfrute.

En realidad el patio no deja de ser una zona común más del edificio, por lo tanto, los vecinos, al formar parte de una comunidad, deberían de hacer uso del patio como tal, como una zona común, como lo hacen de la cubierta, del hall de entrada e incluso del garaje.

El diseñar o dotar de un uso a los patios de vecinos no es tan fácil como diseñar el patio trasero de las viviendas aisladas o en hilera. Si bien son patios y su función es similar, su uso es totalmente diferente, unos sirven a una única familia y otros a varias familias.

De todas formas, esta dificultad se puede convertir en una ventaja y, a posteriori, en un elemento significativo del proyecto, del edificio y, por ende, de la vivienda. Dotarlo de un estilo agradable en toda su superficie mediante el uso de materiales nobles, diferentes volúmenes, iluminación o elementos orgánicos, puede dar lugar a que se convierta en un espacio cálido y sereno.

A la hora de diseñar un edificio se tienen en cuenta diversos factores que influyen de manera significativa en el resultado final, y entre ellos están los patios (si fueran necesarios). Hay quien no lo tiene en cuenta, o no le parece lo suficientemente importante, y hay quien lo toma como punto de partida a la hora de proyectar. 

Si bien no es un edificio de viviendas, tomaremos prestado como ejemplo el proyecto del Hotel Relais-Chateaux y restaurante Atrio, en la plaza de San Mateo en Cáceres, de los arquitectos Mansilla y Tuñón (premio FAD de arquitectura 2011). Lo pondremos como ejemplo para señalar la importancia que se le da al patio desde un principio, convirtiéndose a la postre en el corazón y alma del edificio.

El proyecto, donde se combina a la perfección tradición y modernidad, se vuelca en un patio central totalmente abierto en donde se mezclan materiales nobles como el hormigón blanco, el vidrio y la madera de roble, organizando además toda la circulación interior de la edificación. Independientemente de este patio principal, existe otro de menor dimensión en donde el tratamiento del paso de la luz es sencillamente exquisito.

Existen otros muchos ejemplos y de estilos muy diferentes donde al patio se le da la importancia que se merece. Uno de ellos puede ser la Casa Milá, más conocida como "La Pedrera", del arquitecto Antoni Gaudí, en Barcelona. Esta edificación se realizó como si fueran dos bloques de viviendas, comunicados entre sí mediante dos grandes patios interiores que, a su vez, favorecen una comunicación fluida entre las diversas estancias del edificio. 

La forma de los patios, una cilíndrica y otra elíptica, y sus dimensiones permiten la aparición de fachadas interiores favoreciendo el paso de luz y ventilación dándole sentido a su función. Independientemente de las formas, disposición y dimensiones, los patios, al igual que muchos de los elementos de la edificación, están cuidados al detalle por el arquitecto.

Tomar ejemplos de algo que se ejecutó correctamente desde un principio es muy fácil, pero ¿Qué ocurre con la mayoría de los patios existentes en este país? ¿Cómo podemos buscarle una función, un uso a un elemento fundamental dentro de un edificio plurifamiliar?

Tal y como hacemos para resolver cualquier tipo de problema, no tenemos más que agudizar el ingenio. El uso que se le da al patio de vecinos es nulo, por eso las soluciones que se tomen pueden suponer una oportunidad para dar una vuelta de tuerca a la concepción de “patio de luces” y cambiarlo a “patio de usos”.

El jugar con la disposición de las ventanas, evitar la aparición de paredes medianeras, permitir el paso de luz de manera homogénea, utilizar elementos que limiten la servidumbre de vistas, etc son soluciones que, como punto de partida, le dan al patio una imagen diferente a lo que normalmente tenemos en mente.

Para finalizar me permito tomar como ejemplo el patio de mi casa. La imagen de la izquierda es su estado actual y el resto son propuestas muy básicas que, si bien algunas pueden parecer disparatadas, no dejan de ser ejemplos que aportan soluciones dentro de los edificios de viviendas y que pueden cambiar la fisonomía y el diseño de un pato interior.

  
Por lo tanto, podemos empezar a desterrar la idea de que un patio de vecinos sólo sirve para tener luz en las habitaciones, para tender la ropa o como excusa para iniciar una discusión en la reunión de la comunidad. Utilizando diferentes recursos y aconsejado siempre por un profesional se puede pasar de una zona que ni sabíamos que existía a un espacio agradable y de disfrute, en definitiva a un nuevo espacio común del edificio.

¿Y el patio de tu casa? … ¿es particular?

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